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Historia
del Country Blues en Argentina
Investigación: Max Hoeffner, Tito Petrera y Gabriel Grätzer.
Nota: Este
artículo fruto de un intensivo trabajo de investigación
de los autores, fué publicado en el boletín de Country
Blues & Gospel Nº 3 del mes de Mayo de2001
Aquí hacemos entrega de la primera parte de la nota sobre
la historia del Country Blues y el Gospel en la Argentina.
Este articulo contiene datos que bien pueden diferir ligeramente
de la realidad o estar equivocados. Cualquier error, desde ya, es
involuntario y estamos abiertos al aporte de correcciones de los
mismos si alguien nos lo hiciera saber. Nuestra idea es reconstruir,
lo más fielmente posible, la historia del country blues y
del gospel en el país.
PARTE I
Los primeros pasos y
el Country Blues
Corría 1928 y el sur de los Estados Unidos se movía
al compás del country blues, "desde Georgia hasta New
Orleans, todos mueven esa cosa" cantaban Tampa Red y Georgia
Tom en su gran hit "It's tight like that".
Desde que en 1920 Mamie Smith grabará para Okeh el "Crazy
Blues", vendiendo cientos de miles de copias, las compañías
grabadoras olfatearon el gran negocio y se lanzaron a la caza de
nuevas voces que "cantaran los blues" como ella. Fueron
épocas doradas para las grandes voces del llamado blues de
vaudeville o blues clásico, un blues de neto corte urbano
con cierta tendencia al jazz y donde, efectivamente, entre los músicos
acompañantes se podía oír instrumentistas de
ese género como Louis Amstrong, Johnny Dodds o Fletcher Henderson.
Fueron tiempos en los que brillaron las voces de Bessie Smith, Bertha
Chippie Hill, Alberta Hunter, Victoria Speveay, Ida Cox, Sara Martin
y tantas otras.
No fue sino hasta 1924 en que las primeras grabaciones de blues
folklórico fueron efectuadas. Ed Andrews y Daddy Stovepipe
fueron quienes iniciaron un camino sin retorno. Las grabadoras habían
encontrado un nuevo "pozo de petróleo" y estaban
dispuestas a extraer todo su potencial. Ese periodo fue el de máximo
desarrollo musical, poético, estilístico, instrumental
y vocal de todos los tiempos del blues. El country blues y otras
formas grabadas a partir de 1924 fueron, por su importancia y calidad,
la columna vertebral de todo el desarrollo musical posterior. Así,
durante casi diez años se grabaron a los más extraordinarios
intérpretes: Charlie Patton, Blind Lemon Jefferson, Blind
Willie McTell, Big Bill Broonzy, Tommy Johnson, Mississippi John
Hurt y tantos otros hasta que los coletazos de la gran depresión.
económica del '29 dijo basta para la mayoría de los
músicos a mediados de los '30.
Desde ya, se continúo grabando country blues en los años
siguientes pero la cantidad mermaría notablemente.
Las condiciones económicas variaron el mapa sociológico
de los Estados Unidos sin distinción de clases. Así
surgió una nueva corriente en el blues: la mayoría
de los músicos emigraron a las grandes urbes, especialmente
a Chicago donde su música se "endureció"
y se "urbanizo", mientras en el sur permanecieron unos
pocos músicos condenados al localismo o al olvido, mientras
surgía, a su vez una nueva camada de jóvenes bluessingers:
Robert Johnson, Robert Lee McCoy, Tonny Mclennan, Edwards, Johnny
Shines, Robert Loockwood.
Los '40 y '50 vieron nacer el Rhythm & Blues y luego el Rock
'n & Roll. Los más prósperos músicos de
country blues ya se encontraban Chicago tocando los nuevos sonidos
urbanos mientras los menos afortunados recordaban con añoranza
en sus pueblos natales los viejos buenos tiempos Pero los años
'60 trajeron consigo un interés por remontar y relanzar la
carrera de aquellos pioneros de la música folklórica
norteamericana. Así, se reavivaron los viejos espíritus
de los años '20 y salieron a la luz leyendas como Bukka White,
Son House, Roosvelt Sykes, Sonny Terry, Henry Tousend y otros. Fue
una "fiebre" por el country blues que tanto norteamericanos
como ingleses se contagiaron hasta límites insospechados.
Se grabaron cientos de discos, se filmaron a músicos, se
hicieron trabajos de campo para re descubrir o descubrir viejos
o nuevos músicos.
Se escribieron y editaron libros, estudios artículos y se
fundaron revistas, asociaciones y crearon festivales. Fue la era
del llamado movimiento Folk.
Era la época de los hippies y de todo un movimiento musical
que surgía en la escena inglesa y norteamericana. Wothie
Gothrie, Bob Dylan, Joan Baez o Donovan Leith eran, por ejemplo,
músicos que crearon su sonido tomando elementos típicos
del blues tradicional.
Era una generación de músicos que, discos mediante,
cruzaban el Atlántico y llegaban a la Argentina.
Dentro de un panorama cultural muy distinto, eran los sonidos más
cercanos al country blues que sonaban para el gran público
por nuestras tierras.
LOS PIONEROS
Sin dudas, dos de los pioneros en la recopilación y difusión
de la música afroamericana en la Argentina fueron Néstor
Ortiz Oderigo y Guillermo Hoeffner.
Hacia 1944 la Editorial Claridad, edita el primer libro de Oderigo
"Panorama de la música Afroamericana" donde dedica
un capitulo a cada una de las principales ramas del folclore de
los Estados Unidos: canciones de trabajo, negro spirituals y blues,
por ejemplo. Pero también, atendiendo el aspecto poético
de estos hombres afroamericanos, incluye traducciones al castellano
de varias letras de temas folklóricos. Este libro fue el
puntapié inicial a una serie de ediciones de textos sobre
la materia escritos por el autor como así también
de numerosas publicaciones en revistas y diarios. Néstor
Oderigo, según testimonio de Max Hoeffner, hijo de Guillermo,
era "un hombre reservado y misterioso que en las charlas rehusaba
comentar sobre su discografía o sus conocimientos".
Sin embargo, en su primer libro cita las fuentes grabadas en las
que se basó para sus escritos dejando entrever que poseía
una amplia y nutrida colección que incluía artistas
como Lonnie Johnson, John Hurt, Joshua White, Ma Rainey, Bill Gaither,
Blind Lemon Jefferson, Rev. J.C. Burnett, Walter Davis, Willie McTell,
Sonny Terry, Henry Spaulding ,Ramblin' Thomas, Jim Jackson, Kokomo
Arnold, Alice Moore, Big Bill Broonzy, Memphis Minnie entre otros.
Además, poseía ya, en esa época los 78 r.p.m.
editados por la Biblioteca del Congreso de Washington, Estados Unidos,
cuyas extraordinarias grabaciones de hollers y work songs, y especialmente
una titulada That Lonesome Road, Oderigo había difundido
en sus audiciones de Radio Nacional o con anterioridad en Radio
Rivadavia. Oderigo poseía, además las grabaciones
que John y Alan Lomax habían efectuado al músico Leadbelly.
Si a esto le sumamos los discos de música Africana, centroamericana
y sudamericana -material muy difícil de conseguir en aquellos
días- comprenderemos, entonces, que Néstor Oderigo,
era poseedor de una gran colección para aquellos lejanos
días.
En 1952, Ricordi le edita La historia del Jazz, que incluía
extensos capítulos sobre el canto negro afro-norteamericano
y la prehistoria y las raíces del jazz- Por ejemplo, en el
diccionario de Jazz de Ricordi de 1959 el lugar que ocupa la música
folklórica de Norte América es notorio: Blues, figura
con 3 páginas, Cantos de trabajo, en 2 y Negro Spirituals
en 2 páginas y media.
La excelencia de sus libros, muchas veces material de estudio ineludibles
en conservatorios y secundarios, fueron, tal vez sin querer, los
primeros pasos para la difusión de esta música en
la Argentina.
Si Oderigo fue un pionero en la parte escrita e investigativa, Guillermo
Hoeffner, por su parte, de quien su hijo Max hablara en extensión
en la entrevista del Boletín Nº2, fue el responsable,
desde mediados de los '40, de fomentar en forma sistemática
la llegada al país de discos sobre esta música juntando
a su alrededor un selecto grupo de coleccionistas.
En el mismo se encontraban, entre otros, Norberto Bettinelli, Alberto
Consiglio, Verdegay y Max Hoeffner su hijo que por aquellos años
era un adolescente.
Sin un orden predeterminado y gracias a un marinero amigo, los 78
r.p.m. iban llegando vía marítima, directamente desde
Europa o de Estados Unidos, a las manos de Guillermo que en pocos
años formó una impresionante colección de country
blues de la cual nos referiremos más adelante.
LOS MUSICOS
Argentina fue, y aún lo es, cuna de excelentes músicos
de jazz, muchos de ellos con afamadas carreras internacionales.
De entre sus filas, algunos, como hobbie, o muy esporádicamente
en forma más profesional, se dedicaron a interpretar country
blues, aportando mucho o poco, pero todos, sumando a la difusión
del country blues o del gospel y el negro spiritual en el país.
En 1935 Blackie (Paloma Efron) se dedicaba al canto de la música
afroamericana y específicamente al jazz, sin embargo, ese
mismo año, el 10 de junio, graba el blues de Primrose St.
James Infirmary Blues (Od. 194328) bajo el nombre de Blackie y sus
Boys y aún graba otra versión el 18 de agosto del
año siguiente acompañada por el pianista norteamericano
Ken Hamilton (Od. 45699). Si consideramos algunas versiones de época
en Norteamérica como las de las cantantes Emmet Mathews o
Mattie Hite registradas apenas cuatro años antes o incluso,
la grabada por el famoso Joshua White, 9 años después,
en 1944, nos encontramos con que Blackie estaba bien ubicada en
tiempo. Entre 1937 y 1941 viajó a Estados Unidos y se dedica
al estudio de la música negra en la Universidad de Tuskeegee.
Visita al mítico William Handy y a su hija que la acompaña
en piano cantando el famoso tema de su padre St. Louis Blues.
De regreso en Argentina, en 1951, ofrece un recital de música
afro-Norte americana en el Teatro Ateneo acompañada por dos
pianistas llamados Kramer y Lorenzini (N.R. no es seguro el nombre
de los pianistas). y en un hito nunca repetido en la televisión
Argentina, en algún momento de esos años '50, realiza
un espectáculo televisivo dedicado a la Historia de la Música
Negra.
En 1953, la Sra. Myres, directora de los Jubilee Singers, la invita
a integrar la agrupación y Blackie, por compromisos contraidos
en Buenos Aires debe rechazar tamaña invitación.
Una idea del conocimiento de Blackie sobre esta música nos
lo da el hecho de que su cantante favorita era Sister Rosetta Tharpe,
quizás, la más extraordinaria intérprete de
música religiosa que jamás haya existido.
Sin embargo, para encontrar verdaderos y auténticos ejemplos
de interpretación de música folclórica afroamericana
hay que remontarse a los '70.
El 2 de julio de 1971, Osvaldo Ferrer, tal vez el verdadero pionero
del Folk Blues en la Argentina, graba, acompañándose
en guitarra, nada menos que el Black Snake Blues de Blind Lemon
Jefferson. Esta grabación forma parte del Volumen II de la
Antigua Jazz Band (Tonodisc LP 1022). Había comenzado tocando
el clarinete a los 16 años y en 1958 aprende guitarra. Radicado
en La Plata, en 1963 abandona su actividad jazzística para
terminar sus estudios terciarios pero lo único que descubre
es su verdadera pasión por los blues rurales Norteamericanos,
que no dejará de cantar hasta hoy en día. Fascinado
por los músicos de blues de los '20 y '30 y especialmente
con Big Bill Broonzy, retoma su actividad musical con la Antigua
Jazz Band y en 1970, impulsado por sus compañeros canta sobre
el escenario Good Morning Blues y Trouble in Mind. Desde entonces
la agrupación incluye ejemplos didácticos sobre los
orígenes del jazz intepretados por Osvaldo Ferrer.
Entrando en los '80 surge un nombre que terminó por sentar
las bases del country blues en la Argentina en forma definitiva:
Juan Millones. Hacia 1982, tocaba la trompeta en la Caoba Jazz Band
que el mismo había fundado. Ya en los conciertos de esta
agrupación cantaba algunos spirituals y el Rock Island Line
en "una versión con buen clima folk" según
rememora Tito Petrera. Un año más tarde, comienza
su carrera como bluesinger cantando autentico country blues y acompañándose
con su guitarra. Subió a escenarios de todo el país,
de España y Francia interpretando los blues originales de
los '20 y '30. Sin grabar en forma comercial, sin embargo, Millones
es un nombre común a la hora de señalar los inicios
del movimiento del country blues en la Argentina.
Disueltos Los Alleluyah Folk Singers en 1981, una agrupación
pionera en el gospel en el país (de la cual hablaremos en
la Parte II de está nota), algunos de sus integrantes se
juntaron para encarar un nuevo proyecto: Folk & Blues. Margarita
Lahore, Tito Petrera, Hugo Dominguez, Gabriel D'ambruoso, Máximo
Lazzeri, Marita Bulino, Andrés Soto y Diana Kuras formaron
aquella primera formación original desde 1983 hasta 1986
año en el que grabaron bajo la supervisión del danés
Hor Petersen su primer Long Play: "Folk & Blues vol I:
In the search of the roots" (En la búsqueda de las raíces).
Un título muy acertado para una grabación que sería
la primera hecha en la historia de la Argentina dedicada, con esmerado
cuidado, a la recreación de country blues, baladas, gospel,
negro spirituals y ritmos afroamericanos en general. Durante esos
años, otros instrumentistas y cantantes se sumaron a Folk
& Blues como Amparo Rocha, Gustavo Fernández, Miguel
Russo y en 1991, especialmente el extraordinario cantante, guitarrista
y coleccionista de blues Fernando Goin. (ver entrevista a Max Hoeffner
en el Boletín Nº2).
Hasta 1994 Folk & Blues editó dos cassettes: "Early
Classic Blues Specialist" y "Down Home". Además
fue su período más fructífero pues juntos recorrieron
el país difundiendo esta música que interpretaban
con asombrosa exactitud con respecto a las versiones originales.
Participaron del 3er. Festival Internacional de Jazz de Viña
del Mar, Chile y en 1996, Down Home fue ternado finalista de los
premios ACE a la música en el rubro Jazz. En 1997, Fernando
Goin decidió dejar el grupo. Desde entonces Folk & Blues,
la mejor y más importante agrupación de country blues
de la Argentina está en un paréntesis.
A comienzos de los '90 y surgidos del ala de Fernando Goin se formaron
las Uvas Amargas. Aunque su música recorrió durante
largos pasajes el blues eléctrico, han incursionado con muy
buenos resultados en el country blues. Si bien sus producciones
discográficas (tienen algunos cassettes, entre los que se
destacan "Más Uvas Amargas" y una reedición
de grabaciones hechas en CD) no están íntegramente
ligadas al country blues. En vivo este dúo integrado por
Marcelo Ponce y la muy buena cantante Viviana Dallas los interpretan
con mucho criterio. Tienen juntos una larga trayectoria que incluyó
en diferentes períodos otros músicos. Actualmente
se encuentran incursionando en un proyecto vocal de música
gospel integrado por ellos mismos y ex cantantes del estudio coral
de Buenos Aires.
Entre los nombres que surgieron en los '90, se encuentra Gabriel
Grätzer. Dedicado exclusivamente a interpretar, enseñar
y difundir la música afroamericana a través de su
voz y su guitarra intenta acercar el country blues a todos los ámbitos
posibles. Sus cursos, charlas y talleres sobre el género
recorrieron Buenos Aires y el interior y llegaron, por ejemplo,
al Teatro Colón donde desde hace 6 años es el primer
y único músico de blues del país en ofrecer
conciertos didácticos o al Hard Rock Café y otros;
sitios todos donde jamás el country blues había sido
escuchado. Organizó el Primer Festival de Country Blues,
Gospel & Negro Spirituals de Argentina y edita esta publicación,
primera dedicada al género en el país.
Su CD "I'm Goin' Home" grabado y editado en 1999 es el
primero en el género hecho en el país.
Bajo la tutela de Fernando Goin, además, grabó en
1993 y 1995 dos cassettes: "Big Road, blues de campo vol. I"
y "Saturday Blues, blues del campo vol. II". Gabriel Grätzer,
además creó y dirige la primera Escuela de Blues de
Sudamérica que funciona desde octubre de 2000.
Los comienzos de los '90 fueron años, sin dudas, muy fructíferos.
Con Folk & Blues marcando el camino, con Uvas Amargas y Gabriel
Grätzer en escena más las visitas a la Argentina de
músicos de country blues de Estados Unidos, por primera vez
el género experimentaba en nuestro país una presencia
más sólida y estable. Además, muchos músicos
de rock, se volcaron, quizás subidos a la moda de aquellos
años, al blues lo cual generó muchos espacios de difusión.
En 1994, Juan Millones presentó su nueva agrupación:
The Acoustic Blues junto al excelente guitarrista Sergio Fulqueris
y el armonicista Walter Gandini. En 1995 editaron su primer y único
material grabado The Acoustic Blues conteniendo el cassette perfectas
recreaciones de country blues y negro spirituals junto a algunas
composiciones propias pero tocadas en el estilo. Viajaron por el
país y por el exterior y son invitados permanentemente a
los festivales de Jazz. En Buenos Aires, aunque sus presentaciones
son esporádicas, cuentan con un gran número de seguidores
dispuestos a disfrutar de sus originales versiones de los viejos
blues. Por su parte Fulqueris ha editado en libro, el primer método
de guitarra country blues del país y realiza una incansable
tarea de enseñanza de los mismos. Además a mediados
del 2000 The Acoustic grabó un nuevo CD en vivo que saldrá
a la venta en el transcurso del año 2001.
Adrián Jiménez surge, tal vez, como el más
interesante exponente de la armónica country blues. Desde
hace diez años se dedica a estudiar a los maestros del género.
Sus interpretaciones de De Ford Baley o Sonny Terry en el Festival
de Country Blues deslumbraron por su calidad. En Junio de 2000 viajó
a Chicago, Estados Unidos, donde tuvo la oportunidad de tocar en
bares y clubes de blues junto a algunas personalidades del género
de ese país.
The Country Blues Boys es la más reciente agrupación
de country blues formada al estilo de su antecesora Folk & Blues.
Liderada por Gabriel Grätzer, cuenta en sus filas con tres
noveles pero excelentes cultores del género: Juan Codazzi,
Maximiliano Pedreira y Mariano Llopis además de Adrián
Jiménez y Gabriel Cabiaglia. Única agrupación
del estilo en estos momentos ofrecen una variada gama sonidos que
van desde las baladas y las danzas hasta el blues urbano o el country
blues gracias a su numerosa instrumentación que incluye banjo,
mandolina, guitarra, armónica, kazoo, contrabajo, washboard,
batería y vocal.
Miguel Botaogo, de dilatada carrera en el mundo del blues y el rock,
grabó en los '90 un cd conteniendo recreaciones de country
blues de Mississippi John Hurt o versiones de clásicos del
blues eléctrico tocadas en el estilo country blues. Su privilegiada
posición en el mercado Argentino, le permite ser un permanente
difusor y colaborador de las corrientes del blues rural en la Argentina,
reconociendo y enseñando en sus presentaciones sobre las
verdaderas raíces del género.
En el interior del país también hay algunos cultores
del country blues. En Rosario, Mario Elena es el exponente más
importante recorriendo el circuito de bares y café concert
de esa ciudad difundiendo la música afroamericana. Su cassette
"Blues Acústico" es la única grabación
realizada en Rosario conteniendo auténtico country blues.
En ella se puede escuchar excelentes versiones de blues de Son House,
Leadbelly o Robert Jonshon. Grabada en 1993, es curioso como casi
25 años después del primer intento de José
Luis Bollea, justamente, sea nuevamente en Rosario de donde surja
Mario Elena.
En Concordia, Entre Ríos, se formó Blues & Cia.
un octeto vocal abocado a recrear el repertorio religioso de los
grupos vocales. Sus presentaciones abarcan Entre Ríos, la
vecina Uruguay y además se presentaron en el Festival de
Country Blues 2000 en Buenos Aires.
DIAS DE DIFUSION Y PRENSA
Además de los ya mencionados Néstor Oderigo o Blackie,
mucho antes que los diarios, y en menor medida la televisión,
se hicieran eco del country blues ocupando cada tanto sus espacios
con notas o entrevistas, en 1952, la revista Selección de
Hot Jazz, publica un artículo de Conrado E. Eggers-Lecour
llamado "Un atisbo a la música Negra Afroamericana"
donde se hace referencia a las canciones de cuna, trabajo, carcelarias,
religiosas y por supuesto, a los blues rurales, el country blues.
N.R.: A pesar de estos datos, otra posibilidad concreta que bien
podría rastrearse, es buscar referencias anteriores sobre
country blues o gospel que se hubieren hecho en las revistas Jazz
Magazine y Síncopa y Ritmo.
La primera revista de música negra editada en el país
es Jazz Band (Mayo 1972 - Febrero 1974) de Alberto Consiglio. Allí
entre algunos colaboradores como Manuel R. Flores, Horacio Contursi
o Enrique Bravo, figuraban dos nombres especialistas en el country
blues: Tito Petrera y el amigo y colega Guillermo Hoeffner además
de Norberto Betinelli.
Volviendo a los tiempos de radio, otro de los pioneros en la difusión
de música negra, lo cual incluía country blues fue
Capuano Tomey. Juan Millones, en los '80, a través de FM
Jazz también contó con un espacio para esta música.
Luego, Adrián Flores, en sus diversas emisiones en Radio
del Plata, Radio Alfa. Metropolitana o F.M. Palermo, siempre le
dedicó un amplio lugar al blues tradicional.
La lista de gente que hizo un valioso aporte a la difusión
no es menor e incluye un variado grupo de personas que como conductores,
columnistas o asiduos invitados, aportaron su cuota de difusión
sobre el género. Por eso no se puede dejar de mencionar a
Max Hoeffner, Fernando Goin, Paula Alberti, Ricardo Muñoz,
Miguel Botafogo, Pedro Abraham, Tito Petrera, Gabriel Grätzer
o León Almara, entre otros.
La Blues Special Magazine fue - y aún hoy lo sigue siendo
- la única revista especializada de blues editada en el país.
De excelente calidad editorial y periodística incluía
un enorme espacio dedicado a las raíces de la música
afroamericana: historia, bibliografías, discografías,
fotos, ilustraciones. Artículos de extraordinaria factura
fueron firmados por Max Hoeffner, Paula Alberti, Fernando Goin o
Pedro Abraham entre otros. Lamentablemente sólo salieron
5 números a la venta. Entre 1998 y 1999 salieron 10 números
del Blues Special Boletín que acompañaba la visita
de los artistas internacionales de blues al Blues Special Club,
cada mes. En sus 10 hojas siempre había espacio para el country
blues a través de secciones como Poetas del Blues, analizando
las letras del country blues por temáticas, o Galería
del Blues que mostraba dibujos y pinturas de country blues de mano
de jóvenes artistas que retrataron bluesmens del género.
Actualmente, se distribuye, en forma gratuita este boletín,
primero y único en su tipo en la Argentina, a cargo de Gabriel
Grätzer.
NOS LLEGA EL BLUES DE ALLÁ
Las visitas de algunos de los grandes maestros del jazz a la Argentina
a partir de losa '50 fueron sucesos relevantes. La llegada de Louis
Amstrong cobra hoy un gran valor también para los amantes
del blues teniendo en cuenta sus numerosas incursiones en el genero
participando, por ejemplo, de grabaciones de Ma Raney o de Berta
Chippie Hill en los '20.
Sin embargo, en los '90 se dieron una serie de visitas trascendentes
relacionadas al country blues. La visita de mayor impacto fue la
de "Honey Boy" Edwards en 1993, llegó al país
como la última leyenda del autentico country blues de los
'20 y '30 con 78 años. Había comenzado a grabar en
1942 pero desde su adolescencia era compañero de ruta de
Robert Johnson, Willie Brown y otros relevantes hombres y nombres
del Country Blues. También nos visitaron Taj Majhal y John
Hammond (h) quienes marcaron a fuego a los músicos locales.
Adrián Flores, a través del Blues Special Club, ha
difundido incansablemente el blues trayendo permanentemente artistas
desde Estados Unidos. Quizás desde el punto de vista del
country blues el más trascendente que nos visitó fue
Dave Meyer el bajista de Muddy Waters, The Aces, Little Walter,
Ottis Rush o Louis Jordan y otros. Sin embargo, como guitarrista
fue uno de los pioneros en el blues de Chicago, en el periodo de
transición entre el country blues y el blues urbano. En sus
numerosas presentaciones en Buenos Aires (vino 2 veces y ofreció
media docena de shows) recorrió, no sólo repertorio
de country blues, sino que lo interpretó de manera extraordinaria.
Otros acontecimientos relacionados al gospel, serán comentados
en la siguiente parte de esta nota.
EL COUNTRY BLUES Y LA PINTURA
Max Hoeffner, Maximiliano Balhead, Matías Mateo, César
Bravin y Mario Elena, exploran el country blues desde otro ángulo:
la pintura. Sus cuadros reflejan artistas, paisajes y situaciones
de vida referidas al blues antiguo.
Balhead tiene importantes exposiciones en su haber mientras que
Hoeffner tiene pinturas de country blues expuestas en Estados Unidos,
Holanda y en diferentes galerías del país.
Actualmente el country blues se ha popularizado un poco más.
Hace 30 años, "éramos dos gatos locos" como
gusta decir Juan Millones. Hoy en día se lo conoce un poco
más. La gente en general empieza a familiarizarse con el
sonido acústico de estos blues y comienza a reconocer que
en ellos están las raíces de toda la música
rock contemporánea.
Mucho han tenido que ver todas y cada una de las personas que he
mencionado en esta nota. Pero también es cierto que hoy en
día la tan mentada "globalización" acorta
los tiempos y las distancias.
Librerías y disquerías tienen en sus bibliotecas o
bateas material sobre el género, en internet existen páginas
sobre el blues rural o el gospel.
El largo camino recorrido desde los tiempos de Guillermo Hoeffner
o Nestor Oderigo hasta aquí han visto desfilar muchos nombres
pero aún resta mucho por aprender, por hacer y andar.
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