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CANTO
Por
Mariano Pipo Sapere
La Identidad
del cantante
Ser o no ser un impostor? Falsificar una
voz ajena, inventar un personaje o buscar y reencontrarse con la
verdadera individualidad como vocalista?
Conozco realmente pocos cantantes que, en un momento de sinceramiento
y confidencialidad, pueden jactarse felizmente de que les resulta
fácil y placentera su tarea como vocalistas.
Muchísimos cantantes, salvo estas contadas excepciones, viven
cada presentación como un tremendo compromiso físico
y psicológico. Sienten angustia enfrentados a la definición
de la lista de temas y temen quedarse sin voz hacia el final del
show. En consecuencia, y esto es más triste aún, no
logran disfrutar de su arte a la par de sus compañeros de
banda o incluso del público. El esfuerzo que les plantea
el cantar es gigantesco. Para ellos, un recital es algo que se sufre
y no la oportunidad de celebrar la música que tanto aman.
Esto se explica desde dos lugares. Primero. Las limitaciones técnicas
existen, claro que sí. (Pero) Segundo, y este es el tema
que quiero desarrollar en estas líneas, los mandatos internos
y externos "obligan" a estos vocalistas a utilizar sonidos
que son ajenos a la naturaleza de su voz. Las influencias o meras
imitaciones, los errados criterios artísticos o a veces,
la ausencia de los mismos los llevan a esforzarse inmensamente por
lograr un objetivo sonoro. "A querer sonar como."
Por caso, sé de un cantante de una banda de rock pesado muy
popular en el país que no canta en los ensayos. Su tarea
se ha vuelto tan nociva para su instrumento, el sonido que eligió
y lo ha identificado representa tal desgaste para su salud vocal
que sólo canta en las presentaciones en vivo. En otras palabras,
se lastima y maltrata su voz sólo frente al público.
Obviamente, esto no quiere decir que los espectadores lo noten o
intuyan audiblemente que algo anda mal. Sino, más bien, todo
lo contrario. La gente lo aclama y se enciende al ver que este vocalista
está dejando la vida sobre el escenario. Lo que tiene de
cierto y valedero como parte de la mística rockera lo tiene
de lamentable y doloroso para él, como artista y como ser
humano.
Se está lastimando, ni más ni menos. Ahora bien, cuánto
tiempo podrá mantener esta violenta relación con su
voz? Cuánto falta para que su instrumento comience a manifestarse
en contra del reiterado maltrato? Nadie puede saberlo y no quisiera
pronosticarlo yo, principalmente por una cuestión de buena
fé. Quizá nunca lo haga. Quizá sea suficiente
no cantar en los ensayos para preservarse.
Modestamente no veo donde encuentra su disfrute como vocalista.
Otro ejemplo claro de este tipo de abuso de la voz es el de Axl
Rose. Un tipo con un carisma y una personalidad arrolladoras que
no pudo evitar subirse a un escenario a mostrar lo que tenía
para decir. Pura intuición. Pura rabia. Puro efecto sonoro
a costa de un desgaste vocal inconmensurable. Sin importar los gustos
musicales, quién no reconoce una canción cantada por
el pelirrojo apenas escucha esa voz rota, estridente, al borde del
colapso? Siguiente pregunta. Dónde tiene ahora el puesto
de panchos este muchacho? Rose pagó el maltrato al que sometió
a su instrumento con el final de su carrera como vocalista. Una
voz fácilmente reconocible pero que no está más
a su servicio para expresarse artísticamente.
Es indudable que obligarse a vivir semejante stress físico
cada vez que nos paramos frente a un micrófono no es nada
gratificante. Aún cuando recibamos el aplauso del público,
la insatisfacción interna e íntima y la marca en el
cuerpo, el "dolor de garganta" estarán ahí
cuando se apaguen las luces. Todo por desarrollar un sonido que
no podemos o no sabemos lograr.
Vale mencionar lo siguiente. La individualidad de los seres humanos,
tan parecidos y tan distintos a la vez, permite que ciertos cantantes
que castigan su instrumento repetidamente no sufran consecuencia
alguna y puedan perdurar. Es un regalo, un don misterioso. Pero
a la larga, excepciones que confirman la regla.
Retomando entonces... De estos casos se desprende la siguiente pregunta.
Tener un "sonido distintivo y personal" cuesta salud vocal?
La respuesta terminante e inequívoca es NO. Cuesta salud
el no manejar nuestra voz de acuerdo a los principios fisiológicos
y acústicos que rigen la técnica del canto. Cuesta
salud el capricho de cantar intuitivamente o copiando a otro, sin
antes estar entrenado para poder hacerlo. Algo así como intentar
levantar 150 kilos en una competencia olímpica de pesas,
cuando lo más pesado que alzaste en tu vida, es la vista.
Más allá de los criterios artísticos que no
discutiremos ahora, para poder elegir el tipo de sonido que vamos
a utilizar en un determinado proyecto musical, lograrlo y mantenerlo,
es necesario conocer cabalmente nuestro presente, nuestra realidad
vocal. Eso sí cuesta... Y de cuánto estamos hablando?
Estamos hablando de mucho trabajo. De entrenar el músculo
vocal y desarrollar e incorporar la técnica concienzudamente.
De, a través de la ejercitación, conocer cuales son
los verdaderos parámetros funcionales de la voz humana y
las posibilidades de la nuestra en particular. Hablamos de respetar
su individualidad y no obligarnos a "sonar así"
sin importar el costo.
Las urgencias del mercado reclaman cajitas felices de rock. Cosas
fáciles de etiquetar, ubicar en las góndolas y vender.
Y qué más fácil que repetir fórmulas
exitosas? Qué más fácil que copiar al Indio
Solari, a Ricardo Tapia, etc.? Ahora me pregunto... Es posible alcanzar
la grandeza de tipos con voces únicas copiándolos?
Es posible ser "grosso" si no respetamos las cosas que
nos distinguen de los demás? Si profanamos la individualidad
de otros y armamos un Frankenstein con pedazos ajenos y lo cocemos
con el precario hilo de nuestra cobardía artística?
Mil disculpas por la lírica. Me apasiono fácilmente.
Sigo. Más allá de las innegables influencias de las
que nadie puede escapar, a veces estas "imitaciones" son
responsabilidad y elección conciente del cerebro conjunto
de cada banda. Todos queremos triunfar. Si nos importara un bledo
el gaste en el barrio, todos iríamos a Operación Triunfo.
A ser famosos, tener dinero y mujeres de un día para el otro.
Y justamente los cantantes somos los que más pecamos imitando.
Lo difícil es lograr ser uno mismo. CANTAR como uno mismo.
Honestamente. Cantar con nuestra voz y no con una voz prestada o
maquillada baratamente.
Los problemas a los que nos enfrentamos los cantantes de música
popular tienen su raíz en este tema. En preocuparnos antes
por el sonido que pelamos que por hacernos cargo de nuestra verdadera
identidad e individualidad. En pensar antes en la actitud que en
el mensaje. En privilegiar la pose frente al arte de la música.
Lo inverso es mucho más arriesgado, claro. Mucho más
difícil es lograr la aceptación y la popularidad que
nuestro ego y nuestras fantasías de fama nos exigen siendo
uno mismo que recurriendo a fórmulas probadas.
En fin... luego de esta prédica, un par de consejillos que
quizá, si estás en esta búsqueda, puedan ayudarte.
Experimentá cantando las canciones de tu banda en voz baja,
sin esfuerzo alguno. Quitáles todo el maquillaje. Despojálas
de cualquier yeite. Hablálas. Fijáte como cambia el
sonido. Se parece más a tu verdadera voz? Se siente más
cómodo, no? Porqué no intentar trasladar esa facilidad
al ensayo? Recurrí a tu memoria muscular. Que no te gane
la canción. No la sufras.
Otra cosa. Analizá cada una de las letras. Se condice el
discurso con el sonido que utilizás? Estás cantando
una canción de amor con una calidad sonora acorde a ese sentimiento?
Hacés uso de todos los recursos expresivos que tenés?
No siempre tenés que cantar enojado. Jugá con las
inflexiones del lenguaje. Actúa. Divertíte.
Estás seguro de que estás cantando en una tonalidad
cómoda y acorde a tu registro? Porqué cantar siempre
al límite?
Esta es una cuestión con la que no podés transar.
La voz humana es la que está más limitada en cuanto
a cantidad de sonidos. Sin esfuerzos ni maltratos para con el instrumento,
la extensión vocal promedio en voces no entrenadas es de
menos de una octava para los hombres y de una y unos pocos sonidos
más para las mujeres. "Haciendo fuerza" se puede
extender un poco más pero es una práctica que yo no
voy a alentar.
Entonces, no hay vueltas. Es así. A sabiendas de estos límites,
el resto de los instrumentos deben acomodarse a la voz cantante
y no al revés.
Quizá estas indicaciones te ayuden pero también es
importante saber que muchas veces, las dificultades tienen que ver
con los aspectos más estrictamente técnicos del canto.
Hay procesos que desconoces y que requieren un sensible ajuste y
mecanización. Si desde tu disposición psicológica
o a través de la repetición has incorporado la idea
de que el cantar requiere de un esfuerzo físico, probablemente
no logres relajarte y encontrar una manera de producir un sonido
más sano y menos desgastante. Te encontrarás con obstáculos
que, aunque puedas reconocerlos, te serán imposibles de salvar
por desconocer su naturaleza y el real funcionamiento de tu voz.
El desterrar viejos mecanismos e incorporar otros, nuevos y más
sanos, será materia de estudio.
Sé paciente. El camino para encontrar una manera honesta,
personal y distintiva de cantar no es una empresa fácil y
exigirá de todo tu compromiso con el trabajo. Pero en definitiva,
encontrarte con tu propia voz será tu mayor éxito
y la recompensa es muy alta como para no apostar. Tal vez, dentro
de unos años, habrá otros cantantes preocupados por
copiarte a vos.
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