N/D B L U E S INTERNACIONAL "Del Country Blues a la Electricidad"
CAPTAIN LUKE - BEVERLY "GUITAR" WATKINS- TIMOTHY DUFFY - BOTAFOGO

Sábado 7 de Octubre - Por Martín Sassone
martinsassone@hotmail.com

La fórmula fue simple y efectiva. Un teatro lleno, un puñado de músicos ávidos por tocar y un sentimiento común: el blues. La noche del sábado (7 de octubre) en el ND Ateneo fue mágica. Beverly "Guitar" Watkins, Captain Luke y Botafogo dieron un recital formidable y dejaron conformes a todos.

Watkins (72) y Captain Luke (80) eran nombres desconocidos para los amantes del blues argentino hasta que se anunció su visita. Watkins, nativa de Georgia, fue guitarrista del gran Piano Red durante los sesentas y se hizo conocida por tocar la guitarra por encima de sus hombros, a lo Jimi Hendrix. Captain Luke es un storyteller de Carolina del Sur y su nombre nunca brilló en las marquesinas de teatros y estadios.

Los dos estaban sumergidos en el olvido hasta que la Music Maker Relief Foundation -como con tantos otros músicos- los ayudó a satisfacer sus necesidades básicas, a grabar discos y a salir de gira. El creador de esa fundación, Timothy Duffy, es un etnomusicólogo de 43 años que toca la guitarra y también vino a la Argentina.
El show comenzó poco después de las 23. Botafogo, con un efecto poco habitual en blues, comenzó rasgar su dobro y a sacar un sonido que parecía psicodelia oriental. Poco a poco el efecto fue desapareciendo, dando lugar al blues más puro del Mississippi. Sobre el final de esa canción Botafogo improvisó un homenaje a Pappo.

Luego subió al escenario Timothy Duffy, a quien Botafogo presentó como "un americano típico, pero no típico como Bush". Duffy -saco marrón, camisa naranja y sombrero- se sentó con su guitarra acústica y empezó a tocar unos acordes que recibieron a Captian Luke, mientras Botafogo deslizaba su slide por las cuerdas de la dobro. Captain Luke lucía su distintiva gorra capitán de barco. Apoyándose en un bastón y acompañado por un asistente se sentó en una silla entre Botafogo y Duffy. Arrancaron con una vieja balada folk en la que Captain Luke sorprendió a todos con una voz profunda y cavernosa que se balanceaba entre el recuerdo de John Lee Hooker y Johnny Cash.

Esa breve sesión acústica fue la única de la noche porque enseguida subió al escenario la banda de Botafogo: Rafael Pravetoni en bajo, Sergio Arias en guitarra, Gustavo Lozano en teclados y la formidable Silvana Colagiovani en batería.
Entonces se despacharon con una serie de clásicos para que se luzca la voz de Captain Luke: I'm a King Bee, Careless Love, Chokin' Kind, High Heel Sneackers y el clásico inolvidable de Tony Joe White, Polk Salad Annie.

Captain Luke dejó el escenario y Botafogo interpretó dos temas de su disco Don Villanova. Luego presentó a Beverly Watkins, quien desde un primer momento dejó en claro por qué su apodo es "Guitar". Watkins es una mujer menuda que parece más una abuela simpática que una guitarrista de blues. Vestida con un traje negro y una camisa blanca caminó lentamente hacia el micrófono. Tomó su guitarra Slammer y empezó a tocar temas de sus discos Back in business y The Feelings of Beverly "Guitar" Watkins.

Watkins no tocó mucho. Apenas unos punteos por tema. Dejó lugar a que se luzcan, además de Botafogo, Lozano y Arias, quienes hicieron sus solos en casi todos los temas. Watkins bailó con mucha simpatía, con pasos cortos y movimientos absorbentes y rítmicos.

Hubo durante la noche algunos problemas de sonido, especialmente con un pedal de Botafogo que generaba una especie de interferencia. Pero no aplacaron la fiesta: Botafogo los canalizó con un par de bromas. Para el final volvieron al escenario Duffy y Captain Luke. Watkins dejó la guitarra, tomó la armónica y cerraron con un nuevo homenaje a Pappo: una súbita versión de El Tren de las 16 y Desconfío, que fue cantada sólo por el público.

Fue una verdadera comunión de músicos de raíces distintas, pero con un mismo sentimiento en común. El cierre fue con un tema que resumió la noche del sábado: The blues is alright.


Los noventas quedaron atrás, cuando el Teatro Gran Rex o el Opera recibían a grandes músicos de blues como Albert King, Albert Collins, Robben Ford, Edgar Winter o James Cotton. Ahora el ND Ateneo se está convirtiendo en el nuevo reducto blusero porteño. Primero fue Scott Henderson, después John Hammond y ahora los músicos de la Music Maker Relief Foundation. El lleno total en los conciertos de Captain Luke, Beverly Watkins y Botafogo ilusiona con un futuro de más blues internacional.