Voz majestuosa, clarísima dicción, sentido natural
del rítmo y expresividad cálida y comunicativa,
fue una de las artistas que más influyó en la
difusión popular de la canción negra en el terreno
del blues y el jazz. En su figura se materializó la transición
entre el arte rural y folcklórico de los orígenes
y el arte depurado de cantantes como Ella Fizgerald o Billie
Holliday que desarrollaron a partir de los últimos años
treinta. Aunque sin asumirlo deliberadamente, fue una de las
primeras figuras del feminismo y en sus canciones denunció
los males y tribulaciones de su pueblo, la miseria, la injusticia
y la superstición. A los 8 años se quedó
huérfana y, muy joven aún, actuó en las
compañías trashumantes de estilo minstrels y en
importantes revistas musicales con las que conquistó
al público de Nueva York. Allí, ya famosa, grabó
sus primeros discos en 1923, y con "Down Hearted Blues",
un tema ampliamente difundido, se convirtió en la gran
estrella negra. Desde aquel hit hasta 1930 grabó 160
canciones (o sea 80 discos 78 rpm), una cantidad insólita
en la época. Sus actuaciones en el teatro musical le
depararon éxitos cada vez mayores. Para acompañarse
en sus discos disponía de los pianistas más cotizados,
como Fitcher Henderson, Clarence Williams, James P. Johnson,
Jimmy Jones... y los grandes instrumentistas, como Louis Armstrong,
Tommy Ladnier, Buster Bailey, Coleman Hawkins, Don Redman, etc.,
rivalizaban para grabar con ella. De su discografía,
toda remarcable, cabe mencionar los dos elepés que integran
Any Woman's Blues (CBS, USA), que recogen sus grabaciones de
1923 a 1930.
* Fuente: Sentir el Blues (Atalaya)