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Florencia
Ruiz
Vive en Rosario - Santa Fe
Trabaja en el programa radial "Blues Mundano" que se emite
por Radio Universidad 107.1 los domingos de 20 a 22 hs.
Escribé notas sobre blues, rock y jazz. Toca banjo tenor,
contrabajo y bajo eléctrico. Contacto: floruiz75@hotmail.com
Reportaje
a Fernando Goin - 2/11/2003
Una tarde de domingo. Caminando mi avenida preferida de Buenos
Aires, el viento me llevó a la casa de Fernando Goin, el
mayor referente de blues rural en nuestro país, según
me dicen muchos.
Entrar a la casa de Fernando provoca una sensación especial.
Es uno de esos refugios en los cuales uno se siente confortable,
y quisiera transcurrir allí las tardes de lluvia grises y
frías, tomando mates y escuchando blues.
Y material no faltaría. Fernando se acerca con su mate y
esa pava de acero inoxidable que apoya sobre el escritorio.
Y allí, enfrente, por todos lados: discos. Nunca imaginé
una pared tan colmada de discos. Y más allá sus guitarras,
y algún banjo que espera volver a ser tenido en cuenta. Fotos,
de los maestros...tapizan la otra pared.
La voz de Fernando tiene cierto vibrato, una cadencia, un quiebre
que dibuja el blues, hablando es como si cantara. Y su guitarra,
puede decir más aún que todas sus palabras.
La silla frente a él me invitó a sentarme, y a empezar
a charlar como dos viejos amigos que se reencuentran después
de muchos años.
Hay bastante movida de blues acá en Bs As, no?
Hay un movimiento que hace diez años atrás no existía.
Salieron una camada de músicos a partir un poco de la pequeña
movida que hicimos con "Folk&Blues", ahí se
generó cierto espacio. Nosotros tuvimos suerte en esa época
porque tocábamos en el San Martín, que era un lugar
gratuito en ese momento. Y se hacían eventos con bastante
más continuidad y hubo mucha gente que se empezó a
enterar, y de ahí se empezó a abrir un poco la cosa.
Y a gente a interesarte por tocar...
Si, mucha gente inclusive que estaba en el rock dijeron "ah,
mirá el blues". Porque el patrón del blues es
medio como B.B. King y Stevie Ray Vaughan en líneas generales,
cosa con la cual yo no coincido mucho. Entonces cuando empezaron
a ver cosas más antiguas, que tenían una cierta esencia
y cierto magnetismo, se empezaron a interesar.
Acá hicimos un poco la tarea esa de mostrar. Como nosotros
venimos escuchando ésta música desde muy chicos, en
momentos en los que acá no existía la palabra blues
prácticamente, era un género que no estaba considerado
con una perspectiva más masiva.
Hay una camada de tipos que surgieron en los noventa bastante piola,
pibes jóvenes...como Gabriel Gratzer, una cantidad más...
Muchos alumnos míos que pasaron por acá. Después
los Festivales de Jazz, que uno tocaba con el otro, ese tipo de
interrelación, se hizo un poco de fuego así. Y eso
me parece dio buenos resultados porque la gente empezó a
escuchar otras cosas. Igual, es una cosa bastante sectaria.
Claro, eso te iba a decir...y el público?
El público...hay gente joven y hay gente grande. Hay tipos
jazzeros por ejemplo. Nosotros estamos haciendo country blues y
cosas de jazz adaptadas a un estilo más de string band, y
bueno, viene gente así que conoce de cosas de jazz y se interesa.
Y también a los pibes les interesa, pero no es un público
o grande o chico. Es una mezcla bastante rara en ese sentido. Pero
está muy bien, porque me parece que es una especie de pincelada
como para poder ir detectando que esta música no es tan complicada
de ofrecer. No es una música intelectual, no se toca con
la cabeza, sino con el cuerpo y con el corazón. Entonces
es posible penetrar en distintas edades sin demasiados problemas.
Pero también alguna ayuda extra a veces serviría.
El problema es que casi toda la gente que hace esto no pertenece
a compañías multinacionales, todo ese esfuerzo de
producción es independiente, de juntadas tipo festivales
o lugares donde se congrega cierto público que accede a esto.
Pero está bien igualmente, porque por lo menos uno puede
hacerlo. Hay lugares donde esto no existe. Por ejemplo en EEUU casi
va desapareciendo. Porque las generaciones de tipos más nuevos
se han perfilado más para el blues eléctrico, más
fusión, más funky. Es decir, los estilos como estos
que hacemos nosotros están desde hace mucho tiempo muertos
en su esencia, lo único que hacemos es tratar de revivirlos
con una inocencia absoluta y porque nos gusta la música.
A mí me ha tocado estar en EEUU y buscar lugares para ver
esto y ver que no existen. En general hay bandas eléctricas,
que tocan fenómeno y todo lo que quieras, pero es muy raro
el caso de algún tipo que haga esto. Si pasa por ahí
en los lugares de menos población, no en las grandes ciudades.
Pero el problema no es los lugares, sino que no ha habido generaciones
de recambio. Por ejemplo, el hijo de Muddy Waters, que fue uno de
los grandes blue-singers de Chicago, si escuchás los discos
de este tipo a mí personalmente no me gusta...uno se cuestiona.
Dice: "pero éste es el hijo de Muddy Waters?".
Que raro no?. Haber tenido un padre que hizo lo que hizo...sin embargo
están en otra corriente.
Y también pasa que todos estos aspectos que a veces se ven
en manifestaciones medio multitudinarias como son los festivales
de blues en Chicago, donde por ahí aparece "Honeyboy"
Edwards tocando, que es uno de los viejos bluesingers del Delta
que todavía viven, tiene como 90 años...es como una
reliquia viviente el tipo. Pero es un caso entre 10.000, hay 10.000
tipos que están haciendo otra cosa.
El tema de la difusión, ¿cómo es acá...?
La difusión es una cosa totalmente de azar. Es decir: prácticamente
no hay difusión. El sistema más piola es tocar y hacer
listas de mails de la gente que va, y después publicitar
tu show por internet. Pero en este momento pagar un aviso en el
diario es imposible, hay muy pocos diarios que tiene espacios gratuitos,
diarios de gran circulación digo, no?
¿Y las radios no les dan cabida?
Y las radios...yo no se muy bien, porque no me caliento mucho por
eso en realidad, pero creo que no. Creo que si no ponés dinero
no vas a parar a ningún lado. Lo cual no interesa demasiado,
a los efectos que el perfil de esta música...yo tengo una
idea: aquellas cosas que tienen mucho éxito en la Argentina
son peligrosas, por una cuestión cultural. Todo lo que tiene
mucho éxito o mucha difusión a mi me da un poco de
miedo. Porque en líneas generales es como que la persecución
es solo vender el producto y no ofrecer una chance de poder conectarse
con cosas que casi ya no existen. Y eso me parece que atenta un
poco contra la conservación de ciertas cosas. Que no tienen
que ver con la música, sino con la actitud del músico
respecto de la música que hace.
Se me ocurre eso, no? Tengo miedo a esas excesivas propagandas,
excesivas publicidades e tipos que están tocando, y decís:
Y ésto que es?
Por ejemplo, vino un coro de Estados Unidos ahora, de gospel. Una
publicidad fenómena...un desastre era eso. Por ahí
los tipos cantan bárbaro, no vamos a poner en duda eso. Pero
ese gospel no existe, con respecto a lo que originalmente es el
gospel, esa actitud de gospel, una cosa que debería tener
una connotación de profunda humildad en la expresión...yo
no soy muy religioso, pero digamos...un cierto contacto con la esencia
religiosa de lo que se dice...una cosa así exuberante, una
cosa así tipo Hollywood, muy comercial. Y bueno, eso tuvo
mucha difusión acá. Fue un éxito, seguramente
comercial...pero me parece que ahí quedó.
Contanos con quién estás tocando ahora...
Bueno, ahora estoy tocando con un trío de cuerdas, son dos
guitarras y un bajo. Y estamos haciendo una presentación
por mes habitualmente ahí en un bolichito en Boedo. Para
más o menos explicarte es una especie de compendio de lo
que son las raíces de la música tradicional americana.
Hacemos country blues negro, country blues blanco, hacemos blues
grass, algunas cosas de western swing y algunas cosas de jazz.
Metemos todo eso en una pequeña bolsa, tratamos de darle
cierto marco estético para que después de un country
blues un tema de jazz no suene demasiado distante. La idea es que
todo eso está unido, cosa que es así en realidad:
todas estas músicas tienen un patrón esencial y después
vienen desprendimientos que tienen distintos nombres por los estilos,
pero en realidad es como un hilo que conduce desde los años
20 a los años 50 una cantidad de datos que intentamos tocar
de la mejor manera posible. Luis Taboada es el guitarrista y Carlos
Rotondaro toca el bajo. Yo toco guitarra y ocasionalmente armónica.
¿Y banjo?
Por ahora no. El año pasado estuvimos con algunos músicos
ensayando algunas cosas, unos músicos amigos...un Dobro,
y teníamos idea de hacer unas cosas de blues grass...pero
después no resultó. Porque yo tendría que ponerme
a estudiar muchísimo para tocar el banjo. Y lo abandoné
un tiempo en realidad porque tampoco tenía el tiempo para
dedicarle. A veces toco, pero así...acordes, que se yo. Pero
bueno, si escuchás a algunos banjoístas preferís
callar (risas).
¿Y qué guitarras tenés?
Yo tengo tres guitarras acústicas, tengo dos Gibson J45,
una de ellas es la que está acá en la tapa (del CD).
Esa es una Gibson J45 del año 43, que es una guitarra extraordinaria,
esa es la guitarra que estoy usando ahora en vivo. Después
tengo esta otra, esta es 67. Y tengo una Martin D18, de 1956, que
es una de las mejores guitarras que toqué en mi vida. Y esas
son las guitarras con las cuales estamos ahora grabando, Luis tiene
también una Gibson L5 y Carlos tiene un bajo semiacústico
Ecco, italiano. Es muy lindo, tiene sonido de bajo eléctrico
pero como tiene caja tiene un sonido acústico también.
Y después tengo otras guitarras, tengo una eléctrica,
tengo una Fender Stratocaster y tengo una Supro que es una guitarra
(14:33) para tocar lapstill hawaiana. Y una de 12 cuerdas Ecco.
Contanos de tu colección de discos, cómo empezó...
Bueno...empezó hace siglos...(risas). Yo empecé a
comprar discos de blues por casualidad. Tenía algunos antecedentes.
En realidad sabía mucho de rock & roll de la década
del 50 porque yo era, y sigo siendo, muy fanático de los
Beatles y de Bob Dylan, que son para mi los artistas más
importantes del siglo XX a nivel popular. Y fueron los tipos que
me llevaron al pasado a mí, a través de las reinterpretaciones
que ellos hicieron en covers de una cantidad de temas que no eran
compuestos por ellos. Por los Beatles supe quién era Carl
Perkins, quién era Little Richard, una cantidad de tipos
que hicieron los fundamentos del rock & roll en la década
del 50, y del rithm & blues también.
Teniendo el primer disco de Bob Dylan, él hacía un
par de covers de Bukka White y de Blind Lemon Jefferson. Quién
será el tipo ese, decía yo en esa época. No
sabía quién era. Entonces una vez, en el año
68 o 69, caminando por la calle Corrientes, entro en una librería
que se llamaba Pigmaleon...ya no existe más...en Corrientes
y San Martín. Esta librería me llamó la atención
porque había libros de arte en la vidriera, lindos libros...y
me metía ahí no se por qué. Y empecé
a revisar, y veo que al fondo había un cartelito que decía
"discos" y una flecha para abajo. Y ahí abajo de
la flecha había una escalera. Y me metí, bajé
la escalera y ahí me encontré con una cantidad de
discos que nunca en mi vida había sospechado ver, ni sabía
qué eran...de blues.
Resulta ser que esa gente, los dueños de esa librería
eran alemanes, y eran importadores, vendían discos y libros
importados. Ellos traían el sello Biograph, uno de los primeros
sellos que hicieron en vinilo revisiones de country blues, y había
discos del sello Origin Jazz Library, o JL.
Y ahí empecé a revisar, y porque me gustó
la tapa había un disco que se llamaba "They Song The
Tlues", era una antología de varios intérpretes.
Me gustó mucho la tapa porque tenía un dibujo de un
negro que iba caminando por un camino y había una cabaña
al costado, un dibujo hermoso era. Me gustó mucho eso, y
el título. Me compré ese disco que valía fortunas,
porque en esa época un disco importado era como medio sueldo,
era muy caro. Pero me gustó tanto eso que me lo compré.
Y en ese disco había un tema de Mississippi John Hurt, bueno...de
varios artistas de country blues, que me parecieron fantásticos,
dije "estos tipos que fenómenos". Sonaba todo...eran
over draps del 78, (19:00) así que había ruido a púa,
eran grabaciones del año 28 en líneas generales. Y
ese fue el primer disco de blues que me compré, de blues
rural. Y a partir de eso, que me enteré que existía
esa casa empecé a concurrir en la medida que tenía
guita.
Y así me fui comprando algunos discos y fui investigando...hasta
que esa casa cerró y no había otros lugares acá.
Entonces empecé a escribir cartas a las direcciones de estas
grabadoras que estaban en las contratapas de los discos, y me empezaron
a mandar catálogos. Y así empecé de a poquito
darme cuenta que había montones de discos de esos y que había
forma de comprarlos a través del correo.
Y así durante un par de años estuve tratando de hacer
mi pequeña colección de esa manera. Después
hubo una época donde se liberaron los precios, se abrió
la importación y empezaron a venir discos. Ahí había
tres o cuatro disquerías que traían algunos discos
de blues, porque como eran tipos que vendían en distribuidoras,
compraban paquetes, no compraban determinada cantidad de discos
por artistas.
Y ahí como ya estaba mas contactado con los tipos por carta,
empecé a tener más datos como para poder localizar
en dónde había que localizar ciertos discos. Bueno,
después viajé, y ahí aprendí mas y me
di cuenta que iba a llevarme toda la vida esto...porque la cantidad
de discos que hay en este género es infinita.
Y después tuve la suerte de conocer a Max Hoeffner que es
otro coleccionista, que es hijo de Guillermo Hoeffner. ya fallecido,
que fue uno de los primeros tipos que acá en la Argentina
en la década del 50 tenía muchos discos de jazz, pero
también traía discos de blues a través de un
contacto que el tenía en EEUU.
Lo conocí a Max también de casualidad, nos hicimos
muy amigos y él me prestaba sus discos y yo los míos,
y así fuimos alimentando los datos. Y nos pusimos en un orden
de cómo encarar el tema de una colección, que es bastante
complicado, porque es muy ecléptico...se puede comprar country
blues, rithm & blues, blues de Chicago, había tantas
cosas para comprar...y bueno, más o menos se fue organizando
así.
Pero bueno, todo esto son 20 años, no? Es una síntesis
que te hago, pero en realidad fueron 20 años de estar siguiendo
los discos, tratando de buscar los mejores precios, tratar de conseguir
las ediciones originales por las calidades del vinilo o de las tapas...en
fin. Fue un laburo de mucho placer, pero también de mucho
sentido de voluntad.
Paralelamente a esto vos empezabas a tocar...
No, yo ya estaba tocando.
Pero, ¿te influencia todo eso que vos ibas descubriendo?
Si...me influenció todo lo que escuché en realidad.
Como músico te debería decir que a mí me influenciaron
tanto los Beatles o Bob Dylan, como Mississippi John Hurt o Blind
Lemon Jefferson, con distintas características cada uno.
Pero en la formación musical mía todo hizo un gran
impacto en mí. La música country americana también,
por ejemplo. Hank Williams, la familia Carter. Una cantidad de grupos
que estaban haciendo en el siglo XX una cantidad de cosas alucinantes
en condiciones bastante precarias. Pero funcionó eso de tal
forma que esa gente cimentó una manera de hacer música,
se hicieron canciones extraordinarias que después fueron
reinterpretadas por un montón de gente importante.
Vos calculá que la versión que hacen los Beatles
en 1964 de "The mach box", la versión original
es de Blind Lemon Jefferson y está grabada en el año
1927. Y los Beatles no la escucharon por Blind Lemon Jefferson,
escucharon la versión que hizo Carl Perkins en el año
54. Así como este hay montones de otros ejemplos que hablan
de que toda esta música está más que conectada.
Es muy didáctico saber eso para un tipo que toca. Porque
vos tenés la forma de poder comprobar tres interpretaciones
distintas de un mismo tema, en su versión original, en sus
recreaciones...y de alguna forma vos vas a hacer una versión
que se va a parecer a las tres pero que no se va a parecer en algo,
vos le vas a agregar algo.
Yo a mis alumnos trato de enseñarles estas cosas en este
sentido: lo que uno reinterpreta no necesariamente tiene que estar
ligado al esquema original en su perfección, sino que ya
en la actitud de reinterpretar algo por ahí tenés
la posibilidad de poner algo tuyo. Y eso genera que esta música
siga estando viva a través de tantos años. Si no,
no hay otra explicación.
Cuál es el disco más raro que tenés?
El disco más raro que tengo me llegó hace poquito,
es un 78 de un solo lado...
Disco?
No, en CD...ojalá tuviera el disco, vale como U$S 3.500...(risas).
Para mí uno de los blusingers más extraordinarios
es Tommy Jhonson. Y hace poco se descubrió el primer demo
que hizo, en el año 28. Y eso hace 15 días que lo
recibí.
¿Qué es lo que te ofrece este estilo como modo
de expresión para que vos lo hayas elegido?
Eh...(silencio). Mira la pregunta que me hacés...(risas).
Mira, yo tengo esta idea...que no es mía, en realidad la
dijo Oscar Wilde hace muchos años. El arte tiene que estar
por delante del artista. El artista casi no va a existir demasiado.
En la medida que el arte esté primero y el artista después,
la posibilidad de perdurabilidad del arte existe. Y esa es la actitud
que yo tengo con esta música: para mí esta música
está por delante mío. Es muchísimo más
importante que mi persona en este sentido. Por eso intento permanentemente
tratarla con el mayor de los respetos.
Entonces yo creo que esta música está por delante
de nosotros, siempre. Y es una música muy difícil
de reinterpretar, pero no porque sea difícil la música,
sino porque es difícil tener la actitud que tenían
estos tipos cuando estaban haciendo esto. Vos pensá que por
ejemplo Blind Lemon Jefferson o Charley Patton eran tipos que tocaban
en las calles, eran casi bagabundos en algún sentido, tenían
una idea de grabar un disco que era solamente conseguir unas monedas
para tener un mango en el bolsillo. Pero las actitudes que tenían
estos tipos eran muy misteriosas, vos a veces escuchás cosas
y decís: "cómo tocaban esto?". En esa época...qué
guitarras usaban...tantas veces nos hemos preguntado: qué
cuerdas usarían estos tipos?
Hay una tapa de uno de los dos LP que salieron de Robert Jhonson
está dibujado el momento en el que el tipo estaba grabando
en el Hotel de San Antonio, Texas, y que está en un rincón,
con un micrófono...se le ve una botella de licor saliendo
del bolsillo...Yo me acuerdo de ver esa tapa de ese disco y pensar:
este tipo, en estas condiciones...en una pieza de hotel está
tocando, porque lo grababan ahí en un hotel. Grabó
mucha gente en ese hotel...que grabarían en las mismas circunstancias,
arrinconados ahí por una cuestión acústica.
Y vos escuchás lo que el tipo estaba tocando y te imaginás
esta película: el tipo ahí en el rincón, tocando
todas esas obras que hicieron que cambiaron la naturaleza de una
cantidad de músicas...
Entonces, la música está por delante de uno (al menos
esta música, para mí). Y eso es lo que yo siento que
esta música me ofreció. Me parece que es una especie
de (me parece espantosa la palabra pero no me sale otra) es una
lección: qué aprendiste de estos tipos, de estos "negritos".
Bueno...(risas)...esto aprendí: que son recontra importantes,
que son mucho más importantes que yo, y si yo quiero tener
la idea de tocar alguno de los temitas que ellos hacen, me tengo
que poner con mucha humildad a hacerlo. No tratar de hacer demagogia
con eso: "yo soy pionero del country blues"...todas esas
boludeces que a veces dicen, no me interesan demasiado.
La música esta genera emociones que son difíciles
de explicar en palabras, pero que al ser difíciles de explicar
involucran que algo te está pasando. Porque aquello que no
te es fácil explicar con palabras a nivel emotivo es porque
algo fuerte debe haber ahí atrás. Y yo saco cualquiera
de los discos que tengo en mi discoteca y digo: "pará,
vamos a sentarnos un rato, porque esto es más fuerte de lo
que parece". Por ahí vos agarrás la guitarra
y decís: "esto está en Do...ah, si...finger picking...ah,
listo...no acá van con slide, es afinación abierta...".
Todas esas boludeces ya está, eso ya lo conocés porque
uno es músico y lo conoce. Pero después de todo ese
armado, vos te sentás a tocar arriba de un escenario y que
salga coherente todo eso...coherente desde el punto de vista respetuoso,
no que salga algo exagerado. Es buscar ese término medio.
Esto me parece a mí que pasa con todas las músicas,
y con los tipos que recrean otras músicas.
Y la charla siguió aún, entre mates y risas...afuera
la tarde empezaba a morir. Sentí que este blues ya debía
culminar, así que en un Do novena cerramos y volví
a las calles de mi avenida preferida. Volviendo a ningún
lugar, y con los gestos de Fernando desfilando en mi mente, de sus
manos y sus ojos, me fui tarareando sus palabras. Me fui tranquila,
sabía que alguna otra tarde nos volvería a encontrar.
Florencia Ruiz
floruiz75@hotmail.com
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