Florencia Ruiz
Vive en Rosario - Santa Fe
Trabaja en el programa radial "Blues Mundano" que se emite por Radio Universidad 107.1 los domingos de 20 a 22 hs.
Escribé notas sobre blues, rock y jazz. Toca banjo tenor, contrabajo y bajo eléctrico. Contacto: floruiz75@hotmail.com


Entrevista a Gabriela Sinagra
(3er. Festival de Rosario 6,7 y 8 de Abril 2006)
Por Florencia Ruiz

¿La voz es el primer instrumento?

La voz es el instrumento que diferencia al ser humano, y está expresando un pensamiento. Cualquier persona que nace y puede hablar, puede cantar. Es algo que potencialmente podemos hacer todos. Hay culturas en las que cantar es algo totalmente natural, porque se utiliza todo el tiempo, en todas las ceremonias. Yo ya había leído algo de eso cuando estudiaba antropología, pero después en una clínica de blues que dio acá Claudio Gabis y contaba que en la cultura africana no existe ninguna palabra que denomine lo que nosotros entendemos como arte, música o canto. Porque para ellos es tan corriente que ni siquiera necesitás un vocablo para denominarlo como algo distinto, porque era común a todos. Fijate que nos negros cuando son cazados, acecinados y transculturados cuando los traen a América, en todas las actividades que desarrollaron pusieron el canto. Los evangelizados en la iglesia hicieron lo que hoy se conoce como spiritual o gospel, los que fueron a parar a los campos y después a las barracas a la noche fue donde se desarrolló el blues. La guitarra llegó mucho después, como una consecuencia de lo que se canta. Pero era una especie de trovadores, que cantaban a la noche, contaban y repetían, y se va generando eso que es en el blues la repetición. En la cárcel picando piedras, un líder y los otros que los siguen, los cantos de trabajo. Su cuestión habitual de cantar la trasladaron adonde fueron a parar.

En el Río de la Plata también

Sí, en los distintos lugares. El candombe, el canto centroamericano, la cumbia, el bolero. Yo creo que todos los géneros originarios y también la cuestión religiosa, de todas las culturas a nivel universal, indígenas, budistas, todo se hace a través del canto. El único que no lo ha utilizado y es hablado, es en lo católico. ¿Por qué será? (risas)

¿Cómo empezaste a cantar?

Saqué para afuera cantar cuando tenía 19 años y vivía en Bariloche. Me fui a vivir allá después de unas aventuras de vivir en otros lados, en Brasil. Porque yo nací en Buenos Aires, me fui a Brasil volví, me fui a vivir a Bariloche porque tenía un novio allá. Fuimos a vivir a un altillo de un departamento que alquilábamos a una pareja que él era músico, tenía una banda. Hacían temas de Lebbon, temas de Spinetta, y yo escuchaba los ensayos. Y un día fuimos a ver un show, y dicen: "vamos a invitar a una cantante amiga", y esa era yo. Y yo no sabía qué hacer, quería que me trague la tierra. Pero después no me quería bajar del escenario. Y había unos músicos que se les había ido el cantante, y me ofrecieron reemplazarlo. El cantante era brasileño y ellos hacían algunos temas en portugués, y yo había vivido en Brasil así que sabía muy bien hablar.

Y ahí formé la primera banda, se llamaba Remember Ozono, porque éramos super ecologistas y en esa época se hablaba de la destrucción de la capa de ozono. Hacíamos temas propios y covers de grupos bastante unders o protestones. Temas de The Cure, de Los Redondos, o el blues de Fontova "Adónde van". Y también tocaba la batería, porque me daba mucha vergüenza cantar, o tenía que tomar mucho para subirme a cantar.

Ahí empecé. A las vez tenía otros trabajos, era bachiller docente, trabajaba de moza, pero luchaba siempre por seguir adelante, por cantar y sostener eso. Y siempre me decían "ya se te va a pasar", pero cada año fue tomando más fuerza. Me empezó a pasar que tenía trabajo, cantaba bastante y me quedaba sin voz. Por, claro, yo cantaba porque me animé un día pero no tenía ni noción. Entonces paralelamente mi hermano mayor en Buenos Aires había empezado a estudiar trompeta en la Escuela de Malosetti (Walter). Entonces como iba a visitar a mis padres a Buenos Aires, empecé a tomar clases ahí en la Escuela. Ahí empecé a saber cómo se respiraba, a vocalizar, y ahí se empezó a complicar. No cantaba como yo creía, me empecé a escuchar y era un desastre, que había que tener técnica, que cantar distaba mucho de lo que yo creía como cosa loca, que iba a tener una vida enloquecida, y que el glamour y la noche. Vi que la música en verdad tenía mucho que ver con el orden, la disciplina. Pero pasaron muchos años para darme cuenta que la música fue lo que me ordenó la vida, lo que me hizo cuidarme, lo que me hizo que yo fuera una mejor persona, que me vinculara con la gente, que sea amable, que no sea egoísta y salga de mi nube. Todo lo contrario de lo que yo inicialmente busqué en la música: aislarme, tener una coraza de protección, ser diferente. Pero fue lo que me hizo aprender a cuidarme, a querer, a querer entregar lo que me hacía tan feliz. Me terminó cambiando todo.

¿Y cómo entró el blues en tu vida?

Imaginate que en Bariloche, no teníamos ni CD, información ni nada. Primero que mi hermano mayor estaba vinculado al jazz, y yo había tenido contacto con el bossa nova y me resultaba atractivo. Cuando yo tenía 15 o 16 años en Buenos Aires mi hermano me lleva a ver a Led Zeppelin, la película "La canción sigue siendo la misma". Y yo me fasciné con eso, con como cantaba ese hombre, y aparte divino, me enamoré de Robert Plant. Una chica de 15 años cómo no se va a enamorar de Robert Plant. Con los años me di cuenta que Led Zeppelin hacía temas de Willie Dixon y que todos los rockeros del mundo abrevaron del blues. Alguno era fanático de Muddy Waters, otro de Willie Dixon, pero todos empezaron siendo cantantes de blues. Rod Stewart, Robert Plant, Mick Jagger. Sin saberlo en ese momento, elegía y me sonaban más los temas que eran blues. Después veo un video en que estaba U2, del disco doble donde aparece un negro con una guitarra haciendo el tema "When the love comes to town", que es de B. B. King, y yo me quedé enamorada. Y en mi show yo hacía un blues de Fontova, uno de Celeste Carballo, pero yo no sabía que eso era blues. Pero elegía esos temas, me llamaban la atención, esa forma de cantar más expresiva.

Un día estoy cantando y se me aparece Carlitos Ávalos, que después me entero que era un ex de la Pesada del Rock&Roll, me agarra y me dice: "yo te vengo a ver porque sos la cantante de blues". Así todos estos cabos se fueron atando con el tiempo.

Yo estaba mal con mi pareja, ya terminando. Empiezan a ir muchos músicos rosarinos a Bariloche, y conozco a muchos músicos de acá. Me muestran cosas que grababan, la música soul, todo lo negro fue llegando a mí. Sin darme cuenta elegía músicos blancos que tenían condimentos de la música negra, del jazz o del blues. Era una forma diferente de expresión, distinta a la acartonadita y contenida de la escuela. Me dicen que en Rosario había una movida importante, en los años 90, y empiezo a salir con un músico de acá, y por todo eso me vine. Caigo acá y entro en una banda de soul medio blanco, inglés, y ahí empezaron a habilitarme material para que escuche, los coros negros. También iba a ver muchas bandas, la Banda de Rock&roll, Bonzo Morelli, discos, videos...una esponja era. Ahí me empiezo a meter cada vez más en la música negra, en el blues, esas cantantes, esa textura y esos colores. También escuchaba músicos blancos, empiezo a ser más ecléctica y más abierta para escuchar. Pero el blues fue lo que me despertó esa pasión por la música. Y mi voz tiene ese color y esa inflexión por todo esto, aunque esté cantando un tema del Flaco Spinetta. Siempre lo paso por el filtro negroide.

Es como si el blues me hubiera llegado de todos lados, estuvo siempre desde antes de saber que se llamaba blues.

¿Cuándo fue el momento en que vos en el escenario te sentiste libre, pudiste realmente disfrutar?

El primer día que canté, de manera improvisada, ese día fui libre, me dio un pantallazo de que era grosísimo cantar. Pero para volver a tener esa misma sensación, pasaron más de diez años. Porque esos años que pasaron después del primer día, son los que más transpiré en toda mi vida, nunca padecí tantos nervios. Cada vez que cantaba me invadía una angustia terrible, me decía "por qué sigo insistiendo con esto si yo no lo disfruto". Porque toda esa emoción que yo sentía sola con la música y me hacía feliz, ni bien ponía un pié sobre el escenario se desvanecía y era un martirio. No podía expresar eso, hacerlo público. Evidentemente tuve que confrontar otros miedos, vergüenza, el tema de la exposición, y tuvieron que pasar diez años o más de mi vida para que yo me conectara y desde el escenario dejara fluir esa felicidad y compartirla. Tuve que madurar como ser humano para poder disfrutar de cantar.

¿Tenés algún recuerdo, alguna imagen de ese momento de cambio?

Sí, fue a los treinta años más o menos. Yo tenía una banda de bossa nova y paralelamente otra en que éramos varios cantantes, y se llamaba los Blues Rangers, que estaba Bonzo Morelli, Mario Elena, Sandra Corizzo, Caburo. Recuerdo que estaba cantando y me sentí como iluminada, me olvidé de que estaba cantando. Sentí que la música me salía, es difícil de explicar, así como si yo estuviera toda iluminada de rojo y de blanco, y a la vez todo tenían un envoltorio de azul. Yo me sentía con una temperatura aumentada, pero no era un calor que me quemaba, era un calor que me calmaba, eso era el azul. Una sensación como si estuviera en la panza de la madre. Es como si yo estuviera de espectadora y fascinada por mi propia voz (risas).

Cuado era chica cantaba, y el cantar es como lo que alentaba a vivir, yo quería seguir viviendo para volver a sentir todo eso. Y os dibujitos, siempre estaba dibujando. En mi mundo autista era solo eso: la música y los dibujos.

¿Cómo se relacionan estos dos tipos de arte?

Sí, para mí no existen el uno sin el otro. Primero existió mi amor por la lectura, la palabra, la literatura. Y la pintura como consecuencia de esto, porque yo empiezo a dibujar para representar imágenes y pensamientos después de leer una poesía o un cuento. Y que eso me representara colores, formas, y ponerle melodía, representando una palabra, un pensamiento.

Ahí aparece Spinetta, porque su poesía desplegaba esas imágenes, es como que me juntaba las imágenes con los colores y la palabra y las melodías. Eso me fascinó, era el artista. Lo sigue siendo hoy. Un día en mi viaje de egresados en Bariloche, cuando estaba en la secundaria, escucho a un muchacho en el pasillo tocando la guitarra y cantando "Alma de diamante". Y dije: "yo voy a ser cantante". Mi banda actual se llama "Soul Hunters". "Soul" es el alma de ese tema, y junté "Hunters" de los Kentucky Head Hunters (???), una banda de country-folk-blues, yanki. Y terminó saliendo "Los cazadores de almas". Todo eso por Spinetta y toda la literatura francesa que he leído y me da imágenes para pintar.

¿Es difícil desenvolverse en un mundo mayoritariamente de hombres?


Sí, es difícil. No te voy a mentir. No ha sido fácil, pero como soy muy terca y digo "que a mí no me van a ganar", creo que he sido más perseverante por eso. No es que yo sólo tenía que cantar bien, tenía que ser la mejor. No puedo ser un músico del montón, tengo que ser mejor porque soy mujer. Tampoco tengo muchas colegas músicos, son contadas con las manos. Creo que es una cuestión educacional. A la mujer la crían como a una vaca. Todo es útil en una vaca: la sacan el cuero, la carne se la comen, con los huesos hacen adornitos, la leche. Entonces, la mujer no se puede concentrar en algo, tiene problemas para hacer un trabajo y concentrarse. Si no son unas esclavas, las que son operarias de fábricas...la mujer sometida es una esclava, cuando no puede desarrollar su pensamiento, la explotan, la exprimen, la someten. Y la mujer sociabilizada, entre comillas, la socializaron para qué, trabaja, tiene que estar linda, atender al marido y los hijos, tiene que hacer de todo. Entonces no tiene tiempo para concentrarse en algo. En cambio en los hombres es al revés, hacen una sola cosa, y generalmente la hacen bien, porque se dedican y se concentran en lo que hacen. Claro, total tienen a la mujer que le cubre todo lo que no hacen. Por eso digo que las más machistas son la mujeres.

Al principio cuando empecé a cantar, ni yo misma me concentraba. Y la música, y cualquier arte, necesita de mucha disciplina y concentración. Tuve que bajar oras cosas que no eran tan importantes y concentrarme en esto. Yo estaba dispersa entre cuidar la casa, el novio, limpiar, trabajar, como toda mujer. Gran parte no te toman en serio. Pero uno también tiene la culpa, porque no tenía como prioridad uno ir al ensayo y todas esas cosas.

Y si no está lo otro, es difícil porque está toda esa cosa seductora y yo trataba de soslayar el hecho de ser mujer. Pero soy una mujer, y por qué no se podía generar un atractivo con algunos músicos. Y está eso de "no, cómo voy a salir con un músico si estoy trabajando con él. Y qué van a decir. Y si me peleo". Toda una serie de cosas colaterales a la música, que tienen que ver con la cuestión de ser mujer. Y esa cosa que piensen que "esta canta porque se acuesta con fulano". Y porque encima una se lo cree, porque se siente insegura, y te sentís culpable. Lo padecí a eso. De mi primer banda de echaron porque yo no accedí a salir con el violero. A mí no me gustaba, entonces me empezó a difamar, a decir que yo era una mala cantante, que era de cuarta y me echaron.

Entonces trataba de disimular al máximo el ser mujer, porque quería que me consideraran por cómo cantaba. Pero a partir de empezar a estudiar, sentirme más fortalecida técnicamente, y sentir que tengo autoridad para decir lo que quiero hacer y de qué manera, se revirtió la cosa. Ahora me encanta ser una mujer que canta entre músicos, aporto me cuota femenina. Mis músicos no se darán cuenta, pero tiene un gran toque femenino la banda. En mi aporte, en el vestuario, en llevar dulces al ensayo, ser maternal con ellos, compartir. Y cuando estoy indispuesta y no me siento muy bien, que ellos te cuiden, te respalden, no tengas que estar cargando cosas. Ya no me siento que soy menos por ser mujer, al contrario, completo los atributos. Obvio que lo que yo hago está sustentado por mi voz, pero yo también me arreglo, me visto mejor, y trato de estar lo más agradable dentro de lo que yo puedo a la hora de cantar. Dentro de lo que yo soy, porque no voy a operarme ni a ser un envoltorio de caramelo, porque a mí lo que me interesa es el caramelo.

Pero fue duro por muchos años. Yo quería ser hombre, sentía que si fuera hombre sería más fácil, me aceptarían, no me pondrían en cuestión. Pero si los hombres me ponían en un lugar inferior, es porque yo me lo creía también. Y revertir esa situación me llevó muchos años. Y hoy siento que aprendí de los hombres, que agarré lo más lindo que tienen: cómo se dedican al trabajo, cómo se saben concentrar. Siendo más dulce y más suave, entre flores y sin convertirme en Carlitos, puedo decir lo que quiero y que me tengan respeto, que la banda la armo yo.

Y en particular del ambiente nuestro, más del rock por así decirlo, hay una cosa todavía más fuerte. Yo pensé que en el rock y el blues eran más modernos, pero no. Son más machistas, más tradicionales, más de la madre, encontré gente más cerrada. Porque vi que en el fondo utilizaban la música como un refugio, como una cáscara, como yo misma lo hice.

¿Cómo están con la banda, preparando material para el disco?

Sí. A fin del año pasado, a falta de conseguir dinero, porque esperaba que aparezca alguien que me banque y poder grabar, decidí empezar a grabar un material con toda la banda. El ante año pasado, para el Festival de Blues, había grabado algo acústico. La idea era que para la fecha de ese Festival yo tuviera algo para mostrar. Lo hice con el guitarrista, y un pianista cesionista. Grabé tres o cuatro temas, es una especie de demo-disco. Y ahí empecé a pensar que ya era hora de autogestionarme mi material para poder mostrarme más, con todos los músicos, con lo que yo estoy haciendo.

Empecé a grabar a fin del año pasado unas bases, y ahora estoy en el proceso del acabado de cuatro temas. Y estoy empezando a hacer tres o cuatro temas que son míos, con letra en castellano. Porque hasta ahora o que tengo grabado está en inglés. Porque esto pasa así, estás grabando una cosa y en la cabeza ya tenés otra. Pero voy tratando de dejar un registro, aunque más no sea. Voy a ver si puedo mezclarlo en Buenos Aires, que me den una mano en el acabado del disco.

¿Tu idea es sacarlo este año?

La idea era sacarlo a principio de este año. Yo me conformo con poder presentarlo a fines de este año. Nueve temas, eso es lo que quiero. Quizás ese material sea lo que me permita hacer un disco mejor hecho, más importante, con producción. Pero por lo menos tener un disco caserito como para mostrarse un poco.

No me importaba tanto grabar, a mí lo que me importa es tocar en vivo. Pero para abrirse a otro circuito es necesario. Además, empecé a tomarle el gustito al estudio. También está bueno, porque podés hacer cosas distintas, es otra cosa. El estudio te da tiempo, podés escucharte, hacer sutilezas, cosas distintas. No me preocupa si en vivo no suena igual, porque en vivo cobra otro cariz.

Y estoy haciendo lo que me gusta. Creo que lo que más me gusta es hacer arreglos, no se si tanto componer. A mí no me importa si el tema lo hice yo. A mí me encanta agarrar un tema, escuchar varias versiones, y yo tratar de hacer una versión original. Rever el tema y lo tomo como propio. Pero ahora he tenido ganas de algunas melodías y letras en castellano poder expresarlas. Nunca se me había ocurrido juntar el escribir con cantarlo, no me interesaba. Por ahí me interesaba editar un libro o hacer una exposición de cuadros. Pero ahora se me está juntando. Quiero hacer el arte de tapa.

Se conjugan todas tus cosas

Claro, estas cosas que hacía desde siempre, y que ahora quiero mostrarlas a todas. Y con la banda estamos en un proceso de vuelta de tuerca al sonido del grupo. El toque del blues lo van a escuchar siempre en lo que me escuchen, pero estoy tratando de manejar un poco más el soul y de hacer lo que se me da la gana. Si quiero meter algo muy primitivo percusivo, hacerlo, o no tener problema con poner una bandeja con DJ y mezclar. Porque después de todo, el mundo se está mezclando. A mi me encanta por ejemplo escuchar un candombe uruguayo y sentir que está sencuenciada una base, hay gente que lo hace muy lindo y no pierde lo autóctono.

Una hibridación

Sí, y uno realmente es eso. Por ahí yo quiero el raviol que me hacía mi abuela, y busco la receta por internet. Todo eso tiene que ir a parar a algún lado, y si yo soy eso, y convivo con todo eso, siento que lo tengo que expresar en la música. Es algo que va surgiendo, no es que me lo he propuesto "porque tengo que ser moderna". Y veo también que grandes músicos que admiro y están todavía vivos, o como Ray Charles que murió hace poco, hacen eso, con autenticidad y porque lo sienten. Yo no inventé nada nuevo, me dejaron las manos abiertas diciéndome: "acá está todo". Uno no inventa nada, pero puede lograr un sonido original y una propuesta estética que conjugue todo esto.

Antes yo estaba más preocupada por el futuro, por proyectar las cosas, y eso hacía que el día fuera bastante aturdido y me sintiera apremiada por el tiempo. En cambio ahora me he tomado más las cosas desde el presente, porque después de todo, creo que es lo único que tenemos. Por eso estoy grabando tranquila, porque si no, no lo estaba disfrutando. Y en eso estoy.

Florencia Ruiz
floruiz75@hotmail.com