Max Hoeffner
Entrevista: Gabriel Grätzer


Nota: Publicada originalemente en el boletín de Countryblues & Gospel Nº 2 del mes de Abril de 2001

Max Hoeffner pinta cuadros con paisajes y personajes de country blues. Es, además, el coleccionista más importante de country blues del país y uno de los más representativos en el mundo. Usted se preguntará como un argentino llegó a semejante posición. En está nota repasa esta historia, su historia, desde su padre - pionero en la materia - pasando a través de hombres y nombres que hicieron al género en la Argentina y en el mundo.

- ¿Cómo comenzaste en el mundo del blues?

Bueno, yo tenía más o menos 18 años. No comencé como coleccionista sino como un aficionado. Igualmente, estaba definido hacia el blues desde mucho antes. A mi Blind Blake, por ejemplo, me gustaba desde los seis años. Me acuerdo, que un día volvía de las vacaciones y papá me había anticipado que cuando volviera iba a tener una pila de discos que le habían llevado dos coleccionistas que se llamaban Betinelli y Verdegay.

Cuando llegó me encuentro con un pila de long plays arriba de la mesa. Ahí escuché por primera vez tipos como Sam Collins, Blind Joe Reynolds. Eso para mí, y para papá fue una revelación escuchar y descubrir a esos músicos del '20. Pero fijate, que a veces, por ahí venía Betinelli y nos decía que tenía unos discos para vendernos de Jazz Gillum o Tommy Mclennan, bluesingers que eran más de fines de los 30 y 40. Los escuchábamos y decíamos "No, esto no". Osea, rechazábamos discos que después sería impensado no aceptar. Una locura!!. Pero en ese momento no los queríamos. Nosotros queríamos a tipos como Charlie Patton, los más antiguos.

Bueno, Betinelli, Verdegay, papá, eran la crema del country blues. Acá, quizás, el único que podía haber llegado a tener long plays de country blues en cantidad, y cantidad te digo 20 o 30, era Nestor Oderigo. Otro hombre en la Argentina no había. Así que papá, era el único que escuchaba sólo esta música. No había otro. Después, por suerte, tuvo la plata necesaria como para seguir comprando y agrandar la colección.

En aquella época estaban Betinelli y Correa dos tipos que tuvieron la inquietud de buscar y rastrear el material desde Europa, tanto los standard plays como los long plays.
Ellos fueron, como te dije los primeros que se nutrieron del country blues junto a papá.
Todo esto después derivó en la disquería que ponen Betinelli y papá a principios de los '80. Ahí se vendía básicamente jazz que era lo que más pedía la gente y el blues se llevaba en un porcentaje ínfimo y country blues, casi nada. Ahí conocí a Tarazov, a Tito Petrera que en realidad lo conocía de antes porque el ya había estado investigando y además le gustaba mucho el gospel, no había en la Argentina muchos tipos que investigaran y escucharan el gospel negro, el verdadero.

En realidad, muchas veces, los contactos hacia mi papá los hacia yo, es decir, yo tenía una participación activa de ese primer grupo que te conté antes. Con papá decidíamos que comprar y que no, incluso hacíamos encuestas haber que era lo bueno y que era lo malo!!. La cuestión es que todo eso termina en la disquería. Pero country blues no se vendía nada.

Salvo, como te dije, Tarazov y Petrera, los que podían llegar a comprar algo eran algunos coleccionistas de jazz que por extensión a lo que ellos coleccionaban tenían que comprar determinados pianistas o cantantes, pero nunca un guitarrista, salvo "Papa" Charlie Jackson por que tocó con orquestas y acompañó a Ma Rainey. Pero lo compraban como una novedad no porque estuvieran interesados en el verdadero country blues. Nadie iba a comprar un long play de Lonnie Johnson o de alguno de los artistas de country blues más antiguos.

Después, con el tiempo, entablé una amistad con Petrera y lo invito a casa a que se grabe algunas cosas, porque éramos generosos, quizás papá no iba a invitar a alguien pero si venía a casa a través mío no tenía problema en grabarle cosas. A través de Petrera, conozco a Juan Millones, que también pasó por casa y grabó material. Con el tiempo me llegan unas cintas de Millones, cantando country blues así, en el estilo de Leadbelly, bueno ahí tenés, dos personajes que nutrimos nosotros. Luego me pongo en contacto con Marcelo Trull que me hace escuchar por primera vez a Fernando Goin. Cuando lo conozco a Goin, veo que él tiene un interés superlativo por esta música que no conocía y yo soy el que lo introduce en el country blues desde el momento en que voy a su casa con pilas de discos y le empiezo a mostrar un montón de músicos de blues que él no había escuchado nunca. Después, en muy poco tiempo él armó una colección muy importante. Ahí contacto a Goin con Petrera, se hacen amigos, y forman Folk & Blues. Es como que toda esa gente empezó a aparecer a partir de la difusión que hacía mi papá en casa o en la disquería.

Por el negocio, aparecían tipos que después se vincularon activamente con el blues, por ejemplo, León Almara, que en esa época tenía poca noción de country blues, bah, de blues, salvo lo que se conocía acá en ese momento como John Mayall y esas cosas que de blues tenían poco, en realidad, y sin embargo, no se conocían artistas como Herman Johnson, que yo vendía en la disquería. Incluso no se conocía bien a músicos como J.B. Lenoir o Elmore James. Adrián Flores, me acuerdo, era un pibe que venía y miraba, de blues no sabía nada pero la semilla ya la tenía, y después de unos años nos encontramos en el parque (Rivadavia) vendiendo discos y me empieza a hablar de blues y ya era un tipo formado en la materia y me dice que se acordaba de mí y que lo conocía a León. Después los conecto con Goin y forman Blind Lemon, y graban un disco. O sea que seguíamos conectando gente a partir de lo que sucedía en el negocio.

Con el tiempo, Goin y Flores fueron dos puntales del blues en el país, pero todo eso lo gestamos, primero papá y luego yo. Bueno, Goin invierte un montón de plata y compra discos y Flores, con ese fanatismo llega a poder traer músicos de Estados Unidos a tocar al país, algo que parecía imposible. El tipo "se rompió" todo por eso. Ahora, a ese nivel, quedan él y estas vos, pero nada más, ya no hay nadie más que difunda el country blues al nivel y al fanatismo tuyo o de Flores o un poco menos ahora, Goin.
Después, apareció mucha gente que se colgó del auge del blues que hubo acá en los '90, pero son músicos de rock, además lo que hacen no es blues, es rock en castellano y punto.

Rock con alguna base de blues o con los compases del blues y punto. Me acuerdo cuando Claudio Gabis dijo "Cuando traje mis discos de blues, los de Freddie King o T. Bone Walker, los músicos de acá los escucharon y se volvieron locos".
Pero tipos como él ni siquiera investigaron qué había atrás de eso. ¿Qué conocimiento había para saber qué era lo que escuchaban exactamente? Ellos pusieron ese sonido al servicio del rock que hacían. Para mí esa gente esta fuera de lo que es la difusión del blues. O se suman después subidos a la moda. Pero en cuanto a la difusión del country Blues en Argentina la historia es esa, no hay otra. Incluso muchos músicos de jazz que dicen haber tocado country blues, si, puede ser, pero no tenían ningún conocimiento, estoy seguro. Entonces esos no son músicos que aportaron al country Blues como Goin o como vos.

Ahora, tenés catálogos, esta todo más ordenado, pero en los primeros tiempos a vos te llegaba un disco con temas de Leroy Carr, por ejemplo, y no sabías si existía algo más de él. Todo eso hasta que aparece la el libro con la discografía de Goldrich y Dixon en los '60 que recopilaba en forma ordenada las grabaciones de country blues desde 1890 hasta 1943. Ahora tenés el 90 % de la discografía de country blues de pre - guerra en cd. Es una gran diferencia.

¿Tuviste en algún momento alguna resistencia por el compacto?
Si, para nosotros fue terrible, es más, en algún momento, acaricié la idea de, con los temas que me faltaban, hacer unos long plays. Pensaba que quizás no era tan caro. El disco de vinilo es una cosa mucho más duradera, además el sonido...nada que ver. El cd se raya con una facilidad increíble, les pasa de todo. En cambio un Lp, con los cuidados normales, duran para toda la vida.

¿Cómo fue tu historia con Document Records?
(N.R. Document Records es un sello austríaco, que recopila toda la música afroamericana de pre-guerra).
Bueno, con Johnny Parth (editor del sello), nos conectamos en la década del 80, cuando la edición de lp's ya había menguado considerablemente, tras el suceso en los '70 de algunos sellos como Blues Roots, Blues Classic o Yazoo que era hasta ese entonces la marca más importante en el country blues en el mundo. Pero quedaban muchas cosas por editarse todavía.
Entonces, aparece el sello Wolf, los de la serie 100, y el sello Match Box, los de la serie 200 o algunos sellos más raros como Old Tramp, Eden o Limited Edition. Bueno, yo empiezo a comprar esos discos directamente a Estados Unidos. Entonces, que veo: que todos esos sellos están producidos por Johnny Parth y empiezo a hacer asociaciones. En esa época yo estaba asociado con Goin, y le sugiero que le escriba a Parth a ver que era todo eso que estaba editando. Ahí aparecen los primeros Document que eran 5 o 6 discos, no más. Le escribimos y Parth nos empieza a mandar los discos. Además, yo compraba los discos con los distribuidores comunes como Blues & Rhythm o Down Home music. Así empezamos a tener el material de Parth directamente enviado por él.
De pronto recibo un disco de Limited Edition de Al Miller y escucho un tema, del que yo tenía un acetato pasado a una cinta, porque con papá también comprábamos muchas cintas de blues en la década del '60.

Cuando hablas de cintas ¿te referís a cinta abierta?
Si, si, entonces, los que nos gustaba mucho, lo pasábamos a un acetato y las cintas las regalábamos. Entonces, descubro que ese tema de Miller lo tenía mucho mejor grabado que la edición del lp. Se ve que Johnny Parth lo sacó de otro lp que sonaba un desastre. Entonces con Goin hicimos la prueba y le escribimos diciéndole lo que pasaba. Enseguida él responde diciendo que le mandáramos, en una cinta de cromo, la grabación. Además nos dijo que si teníamos algo más que le mandáramos una lista. En ese entonces, cosas no editadas, yo tenía más de cien!! Así que le mande lo que tenía, como 50 temas. En lp editó al rededor de 40. Por ejemplo, 6 temas de un lp de Leroy Carr se los mandé yo, y ahí figuro en los créditos del disco. Del lp de Viola McCoy, diez temas, los aporté yo.

¿De cuantas piezas se compone tu colección entre CD, discos, etc.?
Cerca de los 3000. Lo que más tengo son Lp. Porque Standard Play o 78's me quedaron pocos.

Una colección de country blues completa, ¿de cuántas piezas debería constar?
¿De pre - guerra?

Si.
Muy poco, unos 800 cd es lo que tiene Johnny Parth en Document y ahí tenés el 90 % del country blues de pre - guerra.

¿Y en Long Play?
Y...1000 o 1200 Long Plays. Pero en 600 o 700 compactos tenés todo el country blues y sus aledaños. Por ejemplo, Big Bill Broonzy o Tampa Red los tenés que incluir en esa cantidad por que son artistas de country blues que quizás, se extendieron más allá en lo que grabaron. Bueno, pero hay que tenerlo.

¿Cómo nace tu relación entre el country blues y la pintura?
Y al Jazz también, porque también he pintado cosas de jazz. Cuando me dediqué a pintar con fines de exposición, mi temática giraba en torno a dos cosas: la música y motivos de la revolución mexicana. Yo ya pintaba de chico, bah, dibujaba. Era fanático de los western, de las películas de cowboys así que tenía muchos cuadernos con dibujos de personajes de las películas, y del cine en particular, porque el cine me fanatizaba.
Cuando me regalaron por primera vez una caja de óleos, empecé a tomar las tapas de los discos que tenía papá en ese momento y las usaba como modelos.
Me acuerdo pintar la tapa de un disco de Blind Gary Davis, por ejemplo. Todos cuadros que ya no tengo más en mi poder. Ahí empiezo a pintar blues. Para mí, eso era más artístico que cualquier otra cosa que yo pudiera hacer. Más que un soldado o un cowboy. Con el correr de los años eso se profundizó, y terminé pintando sólo escenografías y personajes relacionados al blues. Con la pintura, más que captar al músico en sí, su imagen, lo que quiero es reflejar la música, el sentimiento que me inspira la música de estos tipos cuando la tocaban. Eso es lo que me lleva a pintar.

¿Tenés cuadros expuestos en algún otro país?
Si, algunos andan dando vueltas por ahí. Hay cuadros míos en Europa, en Holanda, en un museo de allá, y algunos otros en los Estados Unidos.

-De lo primeros discos que tuvieron ¿recordás alguno en especial, que te halla impactado cuando eras más chico?

Si!, mira, tuve distintas épocas. Por ejemplo, cuando no tenía criterio para decidir si un artista era bueno o malo o importante. Tendría 5 o 6 años y me producía una satisfacción interior muy placentera escuchar el Hey, Hey daddy Blues de Blind Blake, que papá tenía en 78 r.p-m..
Después, siendo un adolescente, me gustaban los discos que él recibía. Ahí había de todo, era un panorama muy amplio.
Papá recibía discos como los de Muddy Waters, Howlin'Wolf o Fast Domino. Pero la base eran los de country blues. Blind Blake primero, más tarde Ramblin' Thomas, Freddie Spruwell, pero bueno, cada nombre que te digo van pasando como diez años. Hay bluesingers, que quizás, entiendo, que en ellos está resumida la esencia de blues, y por lo tanto no pueden faltar en ninguna colección de un verdadero aficionado al blues que son Blind Lemon Jefferson y Ma Rainey. Tienen una riqueza, una variedad increíbles y una obra tan allegada a mi, que son como un resumen de toda mi vida.

Para un coleccionista de blues, digamos "antiguo", ¿cuál es él futuro, o el objetivo?
Es estar al tanto de todo lo nuevo que surja en torno al country blues, porque sigue habiendo cosas nuevas. En este momento estoy muy dejado, muy retrasado, en lo que respecta al country blues de post - guerra.

- Para una persona que no entiende mucho sobre el tema, ¿a que nos referimos con blues de pre y post guerra?

Bueno, todas las grabaciones que se realizaron con anterioridad la Segunda Guerra Mundial y aquellas que se efectuaron después.

Volviendo, entonces, digamos que sacando algunas grabaciones encontradas recientemente o reediciones en country blues podrías plantarte y decir con satisfacción "ya esta"...
Si, digamos que sí, me faltaría eso y digamos me quedarían cosas de segundo orden, cosas de Big Bill Broonzy...que se yo, temas sueltos, algunas cosas de cuartetos vocales de gospel. No mucho.
Cuando yo veo gente que tiene un interés real en esta música me gusta compartirlo y grabarle cosas, también es una forma de "ampliar" la colección. Estuve toda la vida con eso así que es una satisfacción que haya gente que quiera compartirlo.

- Para alguien como vos, que vivió el country blues a través de los discos casi en simultáneo, en el tiempo en que se estaba creando y tocando, ¿qué sensación te produce escuchar el country blues actual?

Si en aquella época rechazaban por ejemplo a Jazz Gillum, por ser moderno, que posición tomas con esta actualidad cuando estamos a casi un siglo de aquel entonces.
Y, a pesar del siglo de diferencia y del tiempo que este por venir, lo más genuino de esta música siempre van a ser las grabaciones que se hicieron en la década del '20. Eso nunca se va a superar.

- ¿Pero tiene algún valor de colección el country blues actual?

Bueno, para mi, el country blues tiende a desaparecer, a morir. Los artistas que están por venir van a poder recrear, como en la música clásica.
La esencia, el porqué de la cosa va a desaparecer. El country blues va a ser un género exclusivamente musical, no social. Se va a convertir en música para re interpretar pero no para vivirla o crearla desde la vivencia. Igualmente hay que estar atento a todo. Por ejemplo, aunque conozco muchos que se resisten a esta música nueva de Mississippi que está grabando el sello Fast Posum, ahí hay músicos de country blues, folklórico, que están grabando en forma eléctrica, "salvaje" que son un ejemplo de la esencia del blues actual. Para mí eso es importante, aunque quizás musicalmente sea algo pobre, pero lo importante es que tiene esencia.
T-Model Ford, por ejemplo, toca un Catfish blues acústico que puede competir tranquilamente con grabaciones de los '60. Después tenés todo este movimiento que esta haciendo Timothy Duffy, con su fundación que protege viejos bluesingers. Son, en este momento, las dos cosas más importantes de country blues que hay en el mundo.
Pero coincidimos en que la mayoría de los tipos que están tocando country blues por el mundo son viejos, grandes. Los de 50 serán los más jóvenes.
Sin dudas, para ningún coleccionista el futuro de su colección va a estar basada en la música que se grabe en los próximos años. Quizás pueda re descubrirse algún viejo músico, pero yo escuché a estos jóvenes afroamericanos que hay ahora, como Corey Harris o Kebmo. Son realmente buenos, pero cualquier bluesinger viejo, con mucha menos técnica y virtuosismo es de un interés y nivel mayor.
Y más o menos lo mismo ocurre con muchos músicos de acá, músicos que por ahí tenían o tienen facilidad para cantar o tocar, pero que de blues, no saben nada, absolutamente nada, esa gente no tiene ningún valor de colección como country blues o blues argentino,

- ¿Alguna cosa más que se pueda agregar?
Bueno, hay muchas cosas, anécdotas y demás, pero así es un poco como están las cosas, creo que más o menos esa es la historia de como fueron sucediendo los hechos con el country blues acá. Todavía queda mucho por recorrer aquí y somos muy pocos. Veremos como sigue.