Florencia Ruiz
Vive en Rosario - Santa Fe
Trabaja en el programa radial "Blues Mundano" que se emite por Radio Universidad 107.1 los domingos de 20 a 22 hs.
Escribé notas sobre blues, rock y jazz. Toca banjo tenor, contrabajo y bajo eléctrico. Contacto: floruiz75@hotmail.com


Entrevista a Mario Elena - 02 de mayo de 2004

The Metrio (Mario Elena Trío): Blues de los 40

El domingo 2 de mayo tenía otro sabor. No era uno más, de esos domingos en los que al caer el sol una misteriosa e irrefrenable tristeza se apodera de nuestras almas. El domingo por la noche anticipa el inicio de la semana, y empezamos a sufrir por adelantado. Pero no era el caso de este domingo, porque a las 22 hs el bar Berlín nos brindaba un viejo blues, el de Mario Elena y su banda.

Dos guitarras prometían hacernos delirar, una acústica, otra resonadora. Batería y bajo esperaban en reposo. Los acompañaban varios instrumentos antiguos que la banda incorpora, en la búsqueda de aquellos sonidos que tuvieron otra razón de ser, pero que hoy nos brindan un viaje, como asomados a un túnel que nos muestra un pantallazo del ayer.
Tabla de lavar de madera, armónica, kazoo (con un trozo de botella plástica como amplificador)...pero el que especialmente llamaba la atención era un washtub, instrumento ejecutado por Santiago Martín, bajista del trío. Parece mentira al ver aquel balde (que reemplaza a la palangana de latón que suelen tener estos instrumentos), con una vara y una cuerda atravesándolo, que el sonido que pueda desprender sea tan similar a un contrabajo. Y las diferentes notas no se obtienen al cambiar el lugar de presión de los dedos sobre la cuerda, si no al mover la vara, lo cual cambia la tensión de la misma.
Batería, kazoo y tabla de lavar ejecutados por Pupe Barberis. Voz, armónica, kazoo y guitarra, a cargo del virtuoso Mario Elena.

Y en esa noche recordé una charla que había tenido tiempo atrás con Mario, aquel hombre que busca el sonido en los elementos, que tal vez logra encontrar en ellos aquella vibración casi irreproducible que motivaron a los creadores de esta magia llamada blues.

Aquí comparto con ustedes aquella charla.

Contame eso de que en tu casa se escuchaba jazz...

Claro, en mi casa mi viejo de joven siempre le gustó el jazz y también la música clásica. Y yo lo escuchaba como de rebote: mientras jugaba esa era la música que sonaba cuando mi viejo estaba en casa.
Bueno, de adolescente mis amigos escuchaban otras cosas. En la década del 80 que escuchaban grupos en los que la guitarra había quedado un poco relegada, esos grupos pop en que la guitarra tenía tantos efectos y todo, que no sabías si era un teclado o una guitarra. Y mis amigos escuchaban eso, así que en un momento dado me enganché con escuchar algunos de esos grupos: U2...Pero me fui dando cuenta que de lo que escuchaba me gustaba la guitarra más pelada, más cruda...y yo ya conocía otras cosas.
Yo conocía a guitarristas de jazz, Joe Pass, y me fui volcando a escuchar también grupos de rock donde la guitarra era un instrumento importante, como Cream, el grupo de Clapton, todos los rockeros ingleses...Peter Green. Entonces fui rastreando hacia atrás, y fui investigando a quienes escuchaban esos tipos, y cada vez me fui metiendo más con el blues.
Cuando yo tenía 16 o 17 años no era fácil encontrar un disco de blues, había que revolver las bateas de vinilo para encontrar por ahí algo de B. B. King, algo de John Mayall...pero después uno fue encontrando información, después vino el boom del blues en los 90...que en CDs se conseguía todo, había videos, había libros...y bueno, ahí es como que uno fue ampliando el panorama.
Pero de chico escuché todas esas cosas, que a lo mejor las escuchaba y me gustaban, y ahora ya se quién tocaba la guitarra en el primer disco de Memphis Slim que escuché cuando tenía ocho años. Lo se ahora, después de haber hecho toda esa evolución.

Yo creo que por ahí el primer disco que me impactó fue...hurgando en la discografía de mi viejo por ahí escuchaba alguna banda tradicional de jazz, algún saxofonista...Stan Getz, alguno de esos...y un día encontré algo típico de los vinilos que venían jazz series pero con muchos infiltrados de blues. Y escuché un disco, que venía como "Grandes del jazz" o algo así, Memphis Slim, un pianista de Chicago. Y ese disco me cambió el panorama porque ahí me di cuenta que eso era lo que me gustaba. Tenía unos boogies alucinantes, unos blues muy buenos, tocaba Mad Guitar Marti un guitarrista que después toco en los Blues Brothers y el sonido de esa guitarra me encantó, como acompañaba, como soleaba, y a partir de ahí fui buscando el sonido de la guitarra de blues. Fui tratando de descubrir en cada disco que me compraba, ese sonido que me gustaba.
Primero entre mas en la onda blues Chicago, y después escuchando algunos rockeros ingleses como Clapton, John Mayall, me di cuenta que en algunos temas que por ahí aparecía una guitarra y un piano solo, o el mismo Peter Green cantando solo con la guitarra también me gustaba mucho. Me gustaba esa idea del tipo solo con la guitarra. Fui buscando y descubrí que todos los rockeros de los 60 habían escuchado a tipos como Robert Johnson, Big B. Blounci, que tenían grabaciones así, donde estaban ellos solos con una guitarra o una guitarra y un piano. Como que uno fue rastreando el sonido.

¿Cómo fue que vos decidiste tocar la guitarra, que dijiste "esto quiero tocar yo"?

De chico, como a los 8 años me habían puesto un profesor de piano que venía a mi casa. Se ve que yo era muy vago y no me podían hacer ir...había ido a dibujo, a gimnasia, pero a música es como que no lograban hacerme ir. Entonces me pusieron un profesor que habrá tenido 18 años, y era seminarista. Y un día mi viejo en el piano me había sacado la melodía de "Cuando los santos vienen marchando", y creo que lo único que toqué en el piano era eso...al pobre pibe lo volvía loco. Y bueno, ahí quedó el asunto del piano. Mi mamá es profesora de piano, aunque nunca ejerció de eso porque ella es médica. Mi papá también es médico y siempre tocó de oído la armónica. Pero bueno, el piano pasó.

Y de adolescente, como a los 14 años más o menos yo estaba escuchando esos discos pop, y al mismo tiempo escuchaba jazz, blues, los discos de mi viejo o algunos que compraba de B. B. King, John Mayall. Y un día escuché un tema y me gustó el sonido del bajo. Entonces fui a la guitarrería argentina que estaba en esa época en España y San Juan, y fui a preguntar dónde podía aprender bajo, un buen profesor de bajo. Y me dieron la dirección de Santiago Grande Castelli, que fue un gran guitarrista de jazz y arreglador. Que yo a su vez había sentido hablar de él porque yo a esa edad estaba en el Politécnico, y un compañero mío Luis Gallo, era hijo de Elio Gallo un pianista de rosario que tocaba con Santiago Grande Castelli.

Y bueno, fui a la casa de él a preguntar qué horario tenía, cuánto me salía estudiar, y él me dice: "Vos querés estudiar bajo? Te conviene estudiar guitarra...porque la guitarra es más completa..." Y yo como solamente me había gustado el sonido, le hice caso. Así empezaron mis lecciones de guitarra. Me conseguí una criolla, ni me la compré, era de una tía mía...y empecé a estudiar guitarra.
Entonces me daba el "Sagreras" y en forma paralela me daba una lección de ese libro y una lección preparada por él. La escribía ahí al toque, casi sin tocarla en la guitarra, la tenía toda ahí en la cabeza. Me daba el cifrado americano, los acordes...y me escribía unos temitas que al principio yo los iba leyendo y los tocaba tal cual.
Y un día me metió un blues, y yo le dije: "maestro, esto es lo que me gusta...por qué no me escribe más de esto...". Bueno, así fue que le empecé a dar bolilla a eso, y nunca más toqué los temas del Sagreras. Castelli se ponía de mal humor, tocaba nada más lo que me gustaba, esos bluesitos que me escribía.

Estudié como dos o tres años con él, en eso una bicicleta vieja que tenía la vendí y me compré la primer guitarra eléctrica, una Faim Les Paul, usada por supuesto, y en la Guitarrería Argentina compré un amplificadorcito Alarsonic, de esos que venían en esa época económicos. Empecé a darle a la guitarra eléctrica un poco por mi cuenta, comprándome libros, después ya empecé la facultad y dejé con Castelli y cuando estaba en segundo de la facultad estudié un año con un chico que me dió algo más de armonía, que se llamaba Diego Dip.

Y un día vi un aviso en el diario que decía "banda de principiantes beatlesmaníacos", y a mí los Beatles me gustaban, no eran tampoco la locura pero tenía ganas de tocar. Entonces llamé y me junté con ellos, y estuvimos ensayando primero en un departamento pegado al que tenían ellos y que estaba vacío, y los vecinos nos querían matar. Los chicos son los de "Bad Milk", una banda con la que todavía nos juntamos actualmente y hacemos covers de los Beatles, de los Rolling Stones, de ahí quedó la amistad ya hace como doce años.
Después ensayamos en la casa del baterista, una piecita que tenía en la terraza, y tampoco dejábamos dormir la siesta a nadie porque ensayábamos los fines de semana. Ahí empecé a tocar, y les empecé a meter la semilla de maldad a lo chicos porque ellos escuchaban a os Beatles y yo les decía "por qué no escuchamos este tema de los Rollings?". Y el tema de los Rollings que yo les llevaba era un tema de James McShine, como "Confesing the blues" (risas), y terminamos haciendo algunos blues.

Después ya formé una banda de blues Chicago, con Pupe, un baterista que era amigo de Rodrigo, el primer baterista con el que toqué. Formé esa banda, y después otra, y así sucesivamente. Casi siempre estuve tocando.
Con una banda que tuve, que se llamaba "Blues Covers Band" que hacíamos blues de Chicago, un día se nos ocurrió la idea de hacer como la historia del blues. Entonces armamos un show donde primero tocamos unos temas acústicos, después tocabámos unos temas más eléctricos, y terminábamos con algo de Hendrix, como un muestrario del blues de las distintas épocas. Y en ese show, que lo hicimos 4 o 5 veces en bares, yo había sacado un tema que era "Crossroads" de Robert Johnson. Y los chicos me decían "ese cantalo vos, queda bien, no con la guitarra sola...". y bueno, ahí me empezó a gustar y un día Caburo cuando el tenía el club del blues, me propone hacer un show que toque yo solo. Un poco que me presionó para prepararme un repertorio, toqué solo, y también me gustó.

Un poco estaba en esa búsqueda del sonido y vi en Bs As una guitarra resonadora y la compré, y empecé a sacar cosas con slide, con afinaciones abiertas, y me fui metiendo mucho en eso, en el blues rural. Paralelamente tocaba blues eléctrico con las bandas que fui armando.

Siempre siguiendo esa idea de la guitarra sola que te había gustado desde un principio...

Si, eso es como que me gustó desde un principio y trato siempre de mantenerlo. Independientemente de que toque en una banda u otra eléctrica, como que siempre en mi casa me gusta sacar temas con la guitarra sola.

Si vos pensás en la guitarra como si fuera una persona, ¿qué personalidad te parece que tiene...cómo es una guitarra?

La guitarra...yo te digo en mi caso...es como el primer amor. Te diría que a mi las chicas me gustaban, pero me deslumbró más la guitarra que una chica en particular. Por supuesto, a lo mejor son cosas que no tienen comparación, pero es un primer amor en el sentido que uno encuentra en la guitarra un montón de cosas: consuelo, te podés expresar a través de la guitarra...
¿Y qué personalidad tiene la guitarra...? No se, pero es como una extensión de uno. Hay otros instrumentos como el piano, la batería, que son más extrovertidos, más afuera, ya el instrumento mismo es un gran aparato, y complejo, lleno de cosas. La guitarra es simple: es una caja, y seis cuerdas que vibran por tensión. Y es como más íntima. Además está pegada al pecho, es como parte de uno, es como que uno la está abrazando. Es una cosa muy íntima para mí la guitarra. Sobre todo la guitarra acústica. La guitarra eléctrica también, pero digamos que tiene más recursos expresivos, puede estirar, subir el volumen, bajar, ponerle un pedal de efectos. Pero la guitarra acústica es como más íntima y más cálida.

Los guitarristas tienen... bueno, claro que cada guitarrista es distinto, pero por ejemplo los bateristas se dice que son amigables entre ellos, hay otros músicos que son más de competir, otros menos...¿Cómo son los guitarristas? ¿Son de levantarse minas, que van ahí al frente...?

Y...hay de todo. Yo creo que levantan más minas los bateros que los guitarristas, me da la impresión. Por lo mismo que te decía, a lo mejor el batero es más extrovertido, o será los que conozco yo...
El guitarrista es muy competitivo, el eléctrico sobre todo, que está ahí viendo a ver quién hace esto, quién hace lo otro...eso es muy común. Pero creo que en la guitarra acústica por ahí es diferente, no importa tanto cuántas notas hacés, es más como un apoyo para el canto para el guitarrista que canta. En cambio el guitarrista eléctrico al ir mas al frente, al ser mas estrella, es mas competitivo.

Si, evidentemente muchas veces el guitarristas se ve más que los otros músicos de la banda, se destaca más por el tema de los solos...pero no se, a lo mejor a mí no me tocó (risas). No se si levanté muchas minas con la guitarra...pero depende de la manera de tocar de uno. Hay gente que toca para afuera, y hay gente que toca para adentro. Esto creo que en cualquier instrumento, pero a lo mejor en este instrumento también se nota. Hay guitarristas que tocan para los otros, "mirá cuantas notas que hago, mirá como me luzco"...tocan para afuera. Y hay otros que tocan para adentro, que están sintiendo la nota, que a lo mejor hasta se abstraen, no saben si hay 50 personas, si hay 100, no están pensando en eso. Yo creo que estoy más en ese lado. Nunca me fijé, no me importó si alguien me estaba mirando...a lo mejor cuando termino de tocar y bajo, si. Seme acerca gente, alguno me saluda, otros no. Tampoco le doy mucha bola a eso, hago mi trabajo...pero trabajo en sentido comercial...toco mi tema y yo me autocritico. Es un momento íntimo tocar la guitarra para mí, creo que esa es la definición más clara. Es como que uno está compenetrado en lo que está tocando, y cuando la cabeza se empieza a dispersar y empezás a pensar en otra cosa es cuando tocás mal. Eso me ha pasado, si vos estás tocando y estás pensando en todo lo otro menos la guitarra, tocás mal. Si pensás en cuánta gente hay, si está bien el sonido, si te están mirando o no, si te están sacando la foto o no...ahí tocás mal. En cambio cuando estás tocando compenetrado es cuando uno logra la conexión con la guitarra, con el instrumento.

¿Qué guitarras tenés en estos momentos?

En este momento tengo tres guitarras acústicas y tres eléctricas. Tengo una guitarra de seis cuerdas acústica, una de doce cuerdas acústica, una resonadora que estaría en la rama de las acústicas, y después tengo tres eléctricas que son una Fender Telecaster Fine Line, se denomina porque tiene media caja...tiene una "F" en la caja, tengo una Stratocaster y tengo una guitarra Washburn de caja modelo J6 que es como para tocar jazz.
Y las acústicas las tengo en cierta manera amplificadas porque es un problema que tiene cualquier guitarrista acústico que toque en un lugar público que es la amplificación. Lo ideal sería tocar la guitarra sin nada, pero eso solo se puede hacer en lugar chicos donde la gente está callada y atenta. Por ahí les cabe el nombre de electroacústicas porque tienen un micrófono puesto.
Y son seis sonidos muy diferentes. Porque una cosa es la guitarra resonadora, que tiene ese platón de aluminio, un resonador, tiene un sonido muy característico para el blues y sobre todo para el slide. Yo esa guitarra la tengo encordada con un encordado 016, la primera cuerda es un 016, son cuerdas muy gruesas pero tiene una altura mayor las cuerdas del diapasón para que no trastee el slide.
Y en general para tocar en esa guitarra prefiero slide de bronce. Tengo un slide pesado de bronce que me fabriqué. Porque eso también es toda una búsqueda de sonido. Mi primer slide cuando tenía la Faim Les Paul, la segunda que tuve porque primero compré esa usada y al año la cambié por una nueva, un día estábamos tocando un blues con los chicos y yo ya había escuchado el slide en varios discos. Y quise probar ese sonido y no encontraba con qué hacerlo. Recién venían los slide de Jim Dunlop...pero encontré por casualidad una pata de una cama, de esos juegos de los años 50 que terminaban en un tubito de bronce, que era como un cono truncado. Probé esa patita de cama y sonaba bárbaro. Y después probé otros slide de vidrio, me fui comprando de vidrio, de acrílico, porcelana, cromado, pero ese sonido la verdad que me encantó. Y yo llegué a esta conclusión, por ahí otros guitarristas he leído que prefieren otros materiales...el bronce es muy rasposo, las cuerdas hacen un poco de raspado. Yo le encuentro más sustain y más calidez al sonido. El vidrio lo siento como muy finito al sonido.
En la resonadora me encanta el bronce. Un día encontré en un catálogo de EEUU un slide de bronce especial y lo pedí por correo y me gustó mucho. Y ese slide lo estuve usando mucho tiempo hasta que un día quise hacerme un slide de bronce de ese espesor pero cortito, al estilo Muddy Waters. Porque había visto también a un guitarrista moderno que toca blues rural con estos slide cortitos. Y eso te permite, sobre todo en la afinación abierta dejar la 5º y 6º cuerda al aire, que no queda barrida por el slide, para hacer los bajos.
El slide cortito entra en las dos primeras falanges del dedo meñique, como lo usaba Muddy Waters. Porque el slide por lo general se usa en el meñique o en el anular. Algunos en el mayor, pero es muy raro. A mí me gusta usar el meñique para tener los otros dedos libres y hacer acordes. Me corté un tubito de bronce que me cubre las dos primeras falanges y un poquito más que me deja los otros dedos libres para hacer bajos, y ese es el slide que estoy usando ahora y es uno de los que más me gusta.

Las otras guitarras las tengo con encordado liviano, como para hacer alguna que otra estirada. Y la de doce cuerdas he hecho bastantes pruebas. Primero usaba encordado fino para no tener tanta tensión, pero tenía un sonido muy flaquito y cortaba mucho las cuerdas. Probé con cuerdas más gruesas pero afinando en vez de en MI, en RE. Y ahora la tengo en una afinación abierta de DO, bastante baja, pero con un encordado grueso 012 y la toco con slide también.

Empecé a ver que hay muchos tipos actuales como Cori Harris, o Alvin Jhon Blodhurt, tipos que han vuelto a tocar temas de ellos y algunas versiones pero en estilo antiguo. Son tipos que han ganado el Grammy, están en el candelero, y que están revalorizando el instrumento acústico y la forma de tocar slide antigua, la forma en que tocaban los viejos maestros sureños.
Y por ahí viendo revistas en donde uno les ve las manos a los guitarristas descubre uno con qué tocan, con qué slide, el espesor de una cuerda, de mirar mucho las fotos creo que de ahí también se aprende.
En la mano derecha uso un uñero y un dedal metálicos para lograr un sonido más potente, te da más volumen eso, y de paso no te arruina tantos los dedos...porque si tocás mucho la yema de los dedos te salen callos o ampollas...pero más que nada es por el volumen.

¿De tus guitarras hay alguna que sea tu preferida porque viviste algo con ella, en algún momento de tu vida?

Salvo las dos primeras Faim que las vendí, todas las otras las fuí conservando. Lo que pasa es que por ahí a uno le da pena venderla...a veces lo he pensado cambiarla por otra...pero hasta ahora me han sido bastante fieles.
Por ejemplo la Tele me gusta, si bien no es una Tele común porque tiene media caja y dos micrófonos de bobina doble, me gusta porque es muy versátil. Con esa guitarra he tocado mucho, siempre he sacado el sonido que he querido.
La Strato también, pero con ella he experimentado un poco más, con distintas cuerdas. En este momento la tengo afinada en SOL, con cuerdas gruesas 016, le trabé la palanca de vibrato, le puse un taco de madera atrás para que quede fija, porque sino la tensión de ese encordado me la levantaba, también con slide de bronce. la uso para tocar slide abierto y me gusta mucho.
Por ahí la que tocado menos en público es la otra, la de caja. Pero me encanta.
Con todas he tenido buenas experiencias, no se si tengo una preferida de la eléctricas. De las acústicas también me gustan todas pero la resonadora es como una cosa aparte, podríamos decir que es preferida.

Y otro tema cuando hablamos de eléctricas son los amplificadores también. Tengo el Fender Blues Deluxe, me gusta mucho el sonido que tiene, y después tengo un Marshall, chiquito, de 40, pero me gusta por practicidad. Lo llevás a cualquier lado, para ensayar. Y después tengo otro amplificador, un Marshall todo transitorizado, y que tiene tres canales, especial para guitarristas acústicos. Muy compacto, ideal para llevar a un bar y tocar solo.

¿Hay algún recital que te acuerdes en especial, que haya pasado algo mágico, estar tocando con alguien que admires o se dio algo especial...alguna anécdota?

Por ahí recuerdo momentos muy buenos de haber tocado por ejemplo con Bonzo Morelli, algunos temas que nos han salido muy bien...que a mí me han gustado como salieron tocando juntos los dos con slide. Varias veces, por ahí en la sala Lavardén, cuando él presentó el disco. Recuerdo una vez que se hizo en la sala Lavardén un festival de rock&pop, que cada noche había un estilo diferente y una noche le tocaba al blues. Hubo tres o cuatro bandas, y en el medio me habían puesto a mí, acústico. Y yo pensé "acá me van a tirar con todo". Y la verdad es que ese día me relajé, me solté, y toqué, y me acuerdo mucho ese día porque me gustó mucho como toqué. Y creo que a la gente también.

Lo bueno de tocar en un teatro es que uno está...esto de la intimidad que te digo de la guitarra acústica, y estar solo en un teatro, tocando la guitarra acústica y cantando, que todo el mundo esté callado, que las luces te peguen a vos, entonces no ves nada...es como estar tocando en tu pieza y con la luz del velador. Uno es como que se suelta y toca con todas las ganas. Y después sentís la gente, el aplauso y eso, y es como que...esos momentos son mágicos diría.

Ese día me acuerdo en particular, pero me ha pasado varias veces, sobre todo cuando he tocado solo. Me gusta también se logra esa comunicación que vos escuchás, vos percibís que la gente está ahí, pero que están atentos escuchando...no escuchás murmullo de fondo...y es ahí cuando vos decís "se ve que estoy entrando"...es más, ni llegás a pensarlo, te das cuenta cuando terminás el tema. Eso está bueno. También me ha pasado que estás tocando y están hablando atrás, en los bares se sienten las botellas...muchas veces me ha molestado, otras uno se abstrae y hace lo suyo. Pero creo que es importante eso, más para tocar en este estilo. En una banda por ahí es diferente. El sonido potente eléctrico tapa todo
Uno a veces no se entera de lo que pasa y la gente tampoco, pero cuando uno toca acústico y solo en un lugar preparado para eso con la luces de un teatro, donde uno no ve al publico sino que lo escucha, eso es bueno.

Y después anécdotas... bueno hay muchas, por ejemplo con esta banda que te digo, "Blues Cover Band" , teníamos dos guitarras, bajo, batería, un cantante, y todavía no habíamos tocado y el sonidista había puesto los parlantes de salida para el publico uno arriba de una caja de cerveza y el otro arriba de un piano que había. Y por la vibración se cayo el parlante arriba del bajista y nadie se dio cuenta, seguimos tocando, el bajista con el parlante en la espalda...
Después otras cosas que nos han pasado es que uno toca en algún lugar y viene alguien y te dice que quiere que toques en el cumpleaños o cosas por el estilo. Me paso en dos oportunidades de tocar en cumpleaños sorpresa, la primera vez estábamos en una casa mas o menos grande y tenían un fondo muy grande, habían preparado todo, apagado todas las luces, tenían fuegos artificiales, globos, lo amigos, porque era un hombre que cumplía 50 años. Lo mandaron para el fondo a ver que pasaba con la luz y se encendió todo y empezamos a tocar, tocamos temas de Creedence, Elvis Presley, ... y nos asustamos porque al tipo casi le agarra un infarto!!
En otro armamos la banda en el living mientras el tipo estaba en la pieza durmiendo, eso también, muy loco, ahí hicimos un repertorio mas jazz, eran personas que le gustaba esa música.

Sobre todo cuando uno no es profesional de la música, para uno es una diversión pero a la vez, con toda la responsabilidad de un trabajo. Cuando nos pagan es un trabajo, coordinar con un disk jockey en un casamiento como hacer con la música, las luces, cosas así...
Cuando uno los hace en forma paralela, no tiene quizás la posibilidad de disponer de todo el tiempo que uno quisiera, pero bueno hay que estar en la lucha y hacerlo.

¿Pensaste alguna vez en dedicarte a la música?

Alguna vez de adolescente si, pero ya cuando comencé en la facultad de arquitectura no iba a dejar de hacerlo, pero ya sabía que no iba a dedicarme a la música de una forma profesional. Pero digamos que mientras tenga al oportunidad de tocar, mientras lo pueda seguir haciendo, lo voy a seguir haciendo porque es parte de mi, no podría dejar de tocar, aunque toque encerrado en mi habitación, pero creo que siempre lo voy a hacer.

Eso justo te iba a preguntar, si pensás que a la guitarra, al blues, a la música, algo lo podría reemplazar ...

Como "reemplazar" yo creo que muchas cosas se pueden reemplazar temporalmente, uno no siempre tiene la cabeza en eso. A lo mejor cosas que te pasan en la vida te hacen en algún momento no tocar, pero es como que uno tiene tan incorporado eso, que apenas uno vuelva a agarrar un instrumento, lo va a disfrutar con todas las ganas.

Y sobre eso que me preguntas, sobre todo de adolescente yo leía mucho revistas o libros de música, siempre investigue mucho sobre el blues, incluso entre los discos que tenia mi viejo.
También había una enciclopedia de jazz que yo me pasaba ojeándola , y cuando veía que en uno decía "nacido en Lousiana, que se dedica al blues, que toco con tal..." ahí yo los separaba ,incluso fotocopie esas partes y me arme una carpeta con todos los bluseros , y eso me sirvió mucho, porque cuando uno es adolescente uno quiere ser como alguien. Por ejemplo yo quería ser como Eric Clapton, y hasta pensaba "a los 21 Eric Clapton ya tocaba como John Mayall", y yo tenia 17, y decía "yo ya no puedo tocar como Mayall", pero bueno, uno se hacia la cabeza con eso, y se preguntaba a donde quiero llegar si yo sigo tocando, y si toco con tal banda. Y por ahí leyendo esas enciclopedias me di cuenta que no pasa por ahí, sobre todo si uno la música que toca es el blues , porque el blues es como parte dela vida.
Entonces yo leía como había bluseros que habían sido descubierto a los sesenta años o gente que ha grabado discos, y que con la depresión económica quedo olvidada y nunca mas ningún productor se ocupo de ellos, y en el revival de los '60 los recuperaron y los hicieron grabar discos con todos los que estaban de moda en ese momento. Y en ese impás de 30 años que tuvieron algo hicieron...y por ahí yo leí de tipos que se retiraban y se ponían un negocio...y bueno el blues tiene eso, el blues se puede tocar en camiseta, no es necesario tocar producido, aunque hay quienes se producen, pero tiene eso de música popular que no importa la edad.

Vos escuchas bluseros de 80 años y bluseros de 15, eso es lo que tiene, que no es una música adolescente, como fuera al principio el rock, que fue todo una maduración, el blues es una música que tiene un origen y descubrir ese origen te hacer dar cuenta de eso...que uno sueña a veces con ser el guitarrista estrella, como los rockeros, pero en el blues eso no interesa, importa mucho mas la vivencia para después transmitir con la música, entonces vos te das cuenta que esos bluseros viejos las han pasado todas, entonces tiene mas para expresar.

Es como que uno va madurando, entonces nos hay que desesperarse y no hay que tratar de ser la estrella a los 25 años, hay que madurar, ya lo mejor la maduración no es una maduración tal vez tan técnica, que hay tipos que piensan a los 21 estas tocando blues a los 50 estan tocando jazz experimental porque no puedo seguir tocando la misma escala pentatónica. Pasa que a los 50 años tenés las experiencia como para tocar la misma pentatónica con otro sentimiento, has tocado el mismo tema tantas veces que le cambias una cosita o le cambia una notita porque sabes que le queda bien, y eso es mas importante que saber tocar otra cosa mas complicada...


Aquella noche de viejo blues, acompañada por la maravillosa voz de Mario, tanto la que salía de su guitarra como la que dibujaba sus dedos en las cuerdas, me dio otra fuerza para arrancar la semana. Y que si ese domingo era triste, fuera porque estaba en blues.

Florencia Ruiz
floruiz75@hotmail.com
Rosario